El presidente de la Federación Argentina de la Industria Gráfica y exsecretario de la Unión Industrial Argentina, Juan Carlos Sacco, cuestionó el rumbo de la política económica del gobierno de Javier Milei y advirtió por el impacto que la combinación de apertura comercial, presión impositiva y caída del consumo está teniendo sobre las pequeñas y medianas empresas.
En diálogo con Antonio Novas, Sacco reconoció uno de los principales logros de la gestión libertaria: la fuerte reducción de la inflación. Sin embargo, planteó que ese resultado no alcanza si no se traduce en mayor actividad y empleo.
“¿De qué me sirve la inflación cero si no tengo trabajo?”, planteó el dirigente industrial durante la entrevista.
Sacco diferenció el proceso de estabilización de la economía de la situación que atraviesan las empresas. Según sostuvo, en los últimos años cerraron alrededor de 30.000 empresas entre pymes, medianas y grandes compañías, mientras que algunas marcas internacionales decidieron abandonar el país.
“Los únicos que apuestan y siguen apostando son las pymes que siguen estando y bancando, tratando de no despedir lo que nos cuesta muchos años hacer, que es un operario”, afirmó.
“El problema es que al empleado no le alcanza y al empresario le cuesta pagarlo”
El dirigente puso como ejemplo al sector gráfico, al que ubicó entre las actividades con mejores salarios del país.
“Hoy esto es cómico: al empleado no le alcanza, y te estoy hablando de que estamos entre los tres mejores pagos. Al empleado no le alcanza y, al empresario, le cuesta pagarlo”, explicó.
Para Sacco, una de las principales dificultades es la estructura de costos que enfrentan las empresas argentinas. En ese sentido, reclamó una reducción más profunda de la presión tributaria.
“Hay que bajar impuestos. No se bajó la inflación, se bajaron los impuestos. O sea, los que se bajaron no alcanzan para esto”, sostuvo.
También cuestionó las tasas municipales y la acumulación de tributos nacionales y provinciales.
“Seguimos con Ingresos Brutos, seguimos con IVA, seguimos con una catarata que hace que no podamos producir y no tengamos trabajo”, señaló.
Una apertura comercial que, según Sacco, debe ser gradual
Sacco aclaró que no está en contra de la llegada de inversiones vinculadas con la minería, Vaca Muerta o la explotación de recursos naturales.
“No estoy ni en contra de las mineras, ni en contra de Vaca Muerta. Todo lo que venga a exportar y pasar al primer mundo hay que hacerlo. Después se corregirá”, afirmó.
Sin embargo, planteó reparos frente a una apertura comercial que considera demasiado rápida.
“Yo la apertura no me molesta, pero no indiscriminada”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que la industria argentina necesita condiciones similares a las que enfrentan sus competidores internacionales.
“Si Estados Unidos pone aranceles, ¿por qué nosotros, si somos socios, no jugamos con las mismas cartas?”, preguntó.
La comparación con el menemismo
Durante la entrevista, Sacco trazó un paralelo entre el actual proceso económico y la década de 1990.
Recordó que durante el gobierno de Carlos Menem hubo un período prolongado sin conflictos sindicales y con una política económica que, según su mirada, terminó provocando una fuerte desaparición de pequeñas y medianas empresas.
“Parecería que íbamos a comer los chicos crudos uno a uno y, sin embargo, murieron más de 25.000 empresas pymes, que son las que verdaderamente dan el 85% del trabajo”, afirmó.
Para el dirigente, la situación actual presenta algunos elementos similares, aunque con diferencias importantes.
“En 2031 sobrevivirán los que tengan un nicho de mercado”
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista se produjo cuando Novas le preguntó cómo imagina a la industria argentina dentro de cinco años si Milei consigue la reelección y mantiene el actual rumbo económico.
La respuesta de Sacco fue contundente.
“Va a haber un poder de concentración. Sobreviviremos los que tengamos la posibilidad de tener algún nicho de mercado, pero si teníamos 150 trabajadores, lo haremos con 20”, pronosticó.
Según explicó, las empresas que logren sobrevivir deberán incorporar cada vez más tecnología, reducir su dependencia de la mano de obra y orientarse hacia los mercados externos.
“Si no exportás, no sobrevivís”, afirmó.
En particular, mencionó a la industria textil y del calzado entre los sectores que considera más amenazados por la apertura comercial.
“Hay sectores que ya están condenados definitivamente para mí. No es que yo quiera que estén condenados, están condenados porque lo está demostrando la realidad”, sostuvo.
“Me quiero quedar con un país normal”
Consultado sobre qué modelo económico prefería entre el período de fuerte crecimiento de los primeros años del kirchnerismo y el esquema actual, Sacco evitó elegir entre dos extremos.
Recordó el período de crecimiento a “tasas chinas”, el superávit fiscal y comercial y los elevados niveles de empleo, aunque cuestionó que aquel modelo hubiera mantenido durante demasiado tiempo una economía protegida.
“Hubiera preferido, pero con un mercado más abierto, no tan protegido. El mundo no tiene que estar tan protegido, vos tenés que integrarte al mundo”, explicó.
Su conclusión fue una síntesis de su posición: apertura económica, pero acompañada por condiciones que permitan a las empresas argentinas competir.
“Yo me quiero quedar con un país normal”, afirmó.
El reclamo al Gobierno
Sacco reconoció que Milei consiguió reducir drásticamente la inflación y sostuvo que se trata de “un éxito total”, pero reclamó que la administración nacional modifique algunos aspectos de su política económica.
“No digo que cambie de rumbo, simplemente que lo mejore”, expresó.
También cuestionó el discurso oficial respecto de la situación social y afirmó que las imágenes de shoppings llenos, viajes y consumo durante fines de semana largos no representan necesariamente la realidad de la mayoría de los argentinos.
“Te muestran fotos de la calle Corrientes, te muestran videos de shopping, te muestran todo lleno, venta de electrodomésticos por el Mundial, la gente que viajó al Mundial. Te muestran un montón de cositas, pero eso lo mueven nada más que tres, cuatro, cinco millones de personas”, planteó.
Y concluyó con una advertencia sobre las consecuencias sociales del actual proceso económico: “Y nosotros… y la pobreza y la indigencia y la falta de educación, no hablemos más”.
