En una entrevista con Antonio Novas en el programa “Personalmente”, el economista Luis Secco trazó un diagnóstico claro —y por momentos preocupante— sobre el presente económico argentino: los inversores están postergando decisiones, la economía avanza más lento de lo esperado y el clima social empieza a pesar tanto como las variables macroeconómicas.
Un cambio en las expectativas
Secco explicó que, a diferencia de meses atrás —cuando el punto de inflexión parecía ser la elección de Javier Milei—, hoy los actores económicos han “corrido el horizonte” de sus decisiones.
Según el economista, esta cautela responde a una combinación de factores: internas dentro del oficialismo, denuncias de corrupción, caída en la imagen del Gobierno y una percepción creciente de que la situación podría empeorar en el corto plazo. “Se instaló la idea de que hay que esperar”, sintetizó.
No solo grandes inversores
Aunque inicialmente se habló de “grandes inversores”, Secco aclaró que el fenómeno es mucho más amplio. La actitud de espera se replica en pymes, comerciantes y profesionales, impactando tanto en la inversión como en el consumo.
“El problema es estructural”, advirtió. Argentina necesita un fuerte crecimiento de la inversión para revertir una dinámica en la que sobra trabajo y falta capital. En términos económicos, explicó, eso implica que el capital se remunera mejor que el trabajo, afectando directamente los salarios y el empleo.
Una economía que invierte poco
El economista fue contundente: la Argentina invierte aproximadamente la mitad que los países que logran crecer sostenidamente. Esta baja inversión limita cualquier posibilidad de recuperación sólida.
Sin un “boom de inversión”, sostuvo, será difícil mejorar los ingresos o generar empleo de calidad, dos de las principales preocupaciones actuales.
Confianza en el liderazgo, dudas en la sociedad
A pesar del contexto, Secco señaló que la confianza en el presidente Milei no se ha desplomado en los círculos empresariales. Por el contrario, aseguró que hoy se lo conoce más y se valoran sus logros iniciales.
Sin embargo, el foco de la incertidumbre está en la sociedad: el desgaste por el ajuste económico —que ya lleva varios años— genera dudas sobre la sostenibilidad política del programa.
Precios, inflación y demoras
Uno de los puntos críticos que marcó el economista es la demora en la corrección de los llamados “precios relativos”. Según explicó, esta etapa debía resolverse en pocos meses, pero aún persiste, generando distorsiones en toda la economía.
“Ni el que vende sabe si vende bien, ni el que trabaja sabe si cobra bien”, graficó, señalando el impacto de esta incertidumbre en la vida cotidiana.
Política y economía: la necesidad de retomar la iniciativa
Sobre el final, Secco planteó que el Gobierno aún tiene margen de maniobra, pero necesita reaccionar. Reclamó mayor conducción política, el fin de las internas y decisiones económicas más claras.
“El Gobierno tiene que retomar la iniciativa”, afirmó, advirtiendo que la inacción puede profundizar la parálisis económica.
Un riesgo latente
El mensaje de fondo fue claro: la economía argentina enfrenta no solo desafíos técnicos, sino también un problema de expectativas.
Si la incertidumbre se prolonga y las decisiones siguen postergándose, el riesgo es entrar en un período de estancamiento aún más profundo, donde —como describió Secco— “todo se vuelve más pesado, como nadar en dulce de leche”.
