En una entrevista en FM Estudio 2 de Pilar, el conductor Antonio Novas dialogó con la investigadora del CONICET Kubra Melisa Altayta sobre el avance de las billeteras virtuales, el uso de inteligencia artificial y el crecimiento del endeudamiento digital en la Argentina.
El disparador de la charla fue una preocupación planteada por Novas: promociones de pasajes gratuitos o descuentos en transporte público impulsadas por aplicaciones financieras y fintech como Mercado Pago o Naranja X, que luego utilizarían la información obtenida para construir perfiles crediticios y ofrecer préstamos.
“Está a la mano y así se endeuda la gente. Zafa ahora y llora el resto del año”, resumió el periodista al describir la facilidad con la que hoy pueden solicitarse créditos desde el celular.
Altayta explicó que el mecanismo no funciona necesariamente de manera ilegal, porque los usuarios aceptan términos y condiciones al descargar las aplicaciones. Sin embargo, advirtió sobre la enorme desigualdad entre las empresas y las personas comunes.
“No estamos hablando de un contrato firmado entre dos pares. Hay una asimetría enorme entre el usuario y la empresa”, sostuvo.
La especialista remarcó que existe un “consentimiento formal”, pero no siempre una comprensión real de lo que implica compartir datos personales. Según explicó, las fintech utilizan sistemas automatizados para detectar fraudes, pero sobre todo para construir “scoring” o perfiles de riesgo crediticio.
“Desarrollan un puntaje para estimar riesgo crediticio, definir límites, ofrecer préstamos y determinar tasas de interés según el perfil de cada persona”, detalló.
Durante la entrevista, Novas cuestionó el hecho de que las aplicaciones puedan conocer recorridos, hábitos y movimientos cotidianos de los usuarios a través de sus teléfonos celulares.
“A mí no me gustaría que me sigan o detecten dónde estoy, porque hace a mi intimidad y mi libertad personal”, planteó el conductor.
Altayta coincidió en que existe un problema profundo en la lógica del sistema financiero actual. “La cuestión no es solamente la legalidad. Tenemos que cuestionar cómo funciona el sistema financiero”, afirmó.
Y agregó una definición contundente: “El sistema financiero quiere extraer valor de cada actividad cotidiana de la sociedad”.
La investigadora también marcó diferencias entre los bancos tradicionales y las nuevas plataformas digitales. Explicó que los bancos cuentan con regulaciones históricas específicas, mientras que las billeteras virtuales se regulan según la actividad que desarrollan: pagos, transferencias o créditos.
Además, señaló que la legislación vigente sobre protección de datos personales no alcanza a cubrir completamente las nuevas prácticas tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial y el análisis masivo de información.
Como alternativa, Altayta mencionó modelos menos “mercantilizados”, como la Cuenta DNI del Banco Provincia o el sistema PIX impulsado por el Banco Central de Brasil.
“Los datos de la sociedad no tienen por qué quedar en manos de una empresa privada para generar más renta. Se puede diseñar un sistema diferente y más sano para la sociedad”, concluyó.
