Gabriel Rubinstein: “Reactivar el consumo tiene riesgos y el Gobierno está limitado por su propio modelo económico”

El Gobierno de Javier Milei enfrenta dificultades para reactivar el consumo sin comprometer la desaceleración inflacionaria. Así lo sostuvo el economista Gabriel Rubinstein, quien advirtió que cualquier medida destinada a estimular la demanda puede generar presiones sobre los precios y el dólar.

En una entrevista con Antonio Novas en el programa Personalmente, de FM Estudio 2, el exvicepresidente del Banco Central analizó las restricciones que enfrenta la política económica, el deterioro de la actividad y las consecuencias de la incertidumbre política sobre los mercados financieros.

Rubinstein consideró que el Gobierno podría impulsar una recuperación moderada del consumo, pero señaló que hacerlo requiere administrar cuidadosamente los riesgos.

“Cada cosita que hacés para reactivar el consumo te exponés a un poquito de suba de inflación”, explicó.

En ese sentido, sostuvo que la administración nacional busca mantener la desaceleración de los precios mientras intenta que los salarios recuperen poder adquisitivo y que aumente el crédito.

Sin embargo, advirtió que las posibilidades de avanzar en esa dirección son limitadas.

Reactivar el consumo sin aumentar la inflación

Durante la entrevista, Antonio Novas consultó si el Gobierno puede impulsar el consumo sin poner en riesgo la inflación, uno de los principales objetivos de la administración de Milei.

Rubinstein explicó que una recuperación podría apoyarse en una mejora gradual de los salarios, una mayor disponibilidad de crédito en pesos y dólares y el desarrollo del crédito hipotecario.

“Y con todo eso, que haya un poquito de reactivación”, señaló.

Sin embargo, aclaró que cualquier medida de mayor magnitud podría generar consecuencias sobre los precios y el mercado cambiario.

El economista mencionó como posibles herramientas una reducción de las tasas de interés, una disminución de los encajes bancarios y una expansión más rápida del crédito.

Según explicó, esas medidas podrían estimular la actividad, pero también provocar una suba del dólar y mayores presiones inflacionarias.

“Cualquier cosa que hagan con cierta magnitud tendría repercusiones probables, directas sobre inflación e indirectas vía suba del dólar”, advirtió.

Por ese motivo, consideró que el Gobierno enfrenta una decisión compleja: avanzar con una recuperación del consumo o mantener una política más restrictiva para evitar que la inflación vuelva a acelerarse.

“La inflación no estallaría, pero sería una mala noticia”

Consultado sobre la posibilidad de que el Gobierno tenga la capacidad de administrar ese proceso, Rubinstein señaló que no necesariamente se produciría una explosión inflacionaria.

Sin embargo, advirtió que una aceleración de los precios podría representar un problema político y económico.

“Ellos apostarían a llegar a las elecciones con el 1,5, 1,4, 1,3, que no es descabellado”, explicó, al referirse a la inflación mensual que buscaría alcanzar el Gobierno.

En cambio, sostuvo que si el indicador comenzara a ubicarse en niveles del 2,1%, 2,2%, 2,3% o 2,4%, el resultado sería negativo para la administración nacional.

“No es algo explosivo, pero sería negativo”, afirmó.

Rubinstein definió ese proceso como una tarea de ajuste fino, en la que las decisiones económicas deben calibrarse cuidadosamente para evitar que una medida destinada a estimular la actividad termine generando nuevas dificultades.

“Ese fine tuning es complicado para cualquiera”, sostuvo.

En su análisis, consideró que el ministro de Economía, Luis Caputo, tiene una mirada más pragmática que el Presidente, aunque remarcó que las restricciones del modelo económico dificultan cualquier intento de modificar el rumbo.

El dólar, la industria y la construcción

Rubinstein también advirtió que el esquema económico actual presenta dificultades para sectores como la industria y la construcción.

Según explicó, la combinación de un dólar bajo y una mayor apertura externa genera complicaciones para actividades que dependen del mercado interno y de la competencia con productos importados.

En ese contexto, planteó que una alternativa podría ser avanzar hacia un esquema macroeconómico diferente, con un dólar más alto y apertura externa, tomando como referencia la experiencia argentina de 2003, 2004 y 2005.

Sin embargo, consideró que el Gobierno no está dispuesto a avanzar en esa dirección porque implicaría asumir el riesgo de una devaluación importante.

“Eso es como todo un cambio macroeconómico que este gobierno no lo puede hacer porque se expone a una devaluación grande y no lo va a hacer”, sostuvo.

De esta manera, Rubinstein señaló que la administración nacional tiene un margen limitado para estimular la actividad dentro de las condiciones actuales.

Aunque consideró que podría arriesgarse a impulsar algunas medidas adicionales, advirtió que una suba del dólar del 10% podría generar inestabilidad financiera.

Por qué se duplicó el riesgo país

Otro de los temas centrales de la entrevista fue el aumento del riesgo país, que pasó de aproximadamente 400 puntos en julio a 800 puntos en el período mencionado por Novas.

El conductor consultó cuáles fueron los factores económicos que explicaron esa evolución.

Rubinstein vinculó el deterioro con la caída de la actividad económica, la incertidumbre política y las dudas sobre el escenario electoral de 2027.

“Todo este tema donde las noticias económicas, de actividad económica, fueron cada día peor y donde estamos en una especie de recesión técnica”, explicó.

El economista sostuvo que el escenario actual está lejos de las expectativas de recuperación que había planteado el Gobierno.

En ese sentido, señaló que la persistencia de una actividad económica débil puede generar mayores dificultades políticas y financieras.

“Eso causa más malestar, eso causa más inestabilidad política, menos chances de Milei de ser reelecto, más chances de que haya una turbulencia política”, afirmó.

Rubinstein también explicó que el mercado comienza a anticipar posibles cambios de gobierno y que esa incertidumbre influye sobre el comportamiento de los inversores.

La incertidumbre electoral y el temor a un default

El economista señaló que la historia argentina de reestructuraciones de deuda genera preocupación entre quienes tienen bonos del país.

En ese sentido, recordó la experiencia del cambio de gobierno de 2019 y la reestructuración posterior de la deuda.

Rubinstein explicó que, aunque un eventual cambio de administración no necesariamente implicaría un default, la incertidumbre sobre las futuras decisiones económicas puede llevar a los inversores a desprenderse de títulos argentinos.

“Entonces mucha gente dice: es mejor, nos desprendemos de bonos, esperamos a ver quién es el nuevo gobierno”, sostuvo.

Según su análisis, la combinación de una economía débil y un escenario electoral todavía distante aumenta las inquietudes del mercado.

El economista consideró que, si la actividad económica estuviera creciendo con fuerza, el impacto de la incertidumbre política sería menor.

El impacto de una eventual derrota de Donald Trump

En el tramo final de la entrevista, Antonio Novas consultó a Rubinstein sobre las elecciones legislativas de Estados Unidos y las posibles consecuencias de una derrota parcial de Donald Trump.

El economista sostuvo que el impacto inmediato sobre la Argentina sería limitado, especialmente si se mantiene la decisión de Washington de respaldar financieramente al Gobierno de Milei.

Rubinstein destacó la importancia del apoyo estadounidense y del mecanismo de asistencia financiera vinculado al swap, al que consideró relevante para la estabilidad financiera argentina durante el próximo año.

“Ese swap es muy importante para la estabilidad financiera en el año que viene”, afirmó.

Según explicó, el Tesoro estadounidense cuenta con atribuciones para avanzar con ese tipo de asistencia, independientemente de las dificultades políticas que pueda enfrentar Trump en el Congreso.

“Si hay determinación de ayuda argentina, lo van a hacer”, sostuvo.

De todos modos, advirtió que una derrota electoral del presidente estadounidense podría generar mayor incertidumbre hacia el futuro.

“No lo veo como un efecto muy marcado”, concluyó Rubinstein sobre el impacto inmediato que tendría ese escenario en la economía argentina.

Una economía con poco margen para estimular la demanda

La entrevista con Gabriel Rubinstein en Personalmente, por FM Estudio 2, dejó un diagnóstico sobre las dificultades que enfrenta el Gobierno para avanzar hacia una recuperación económica.

El economista consideró que la administración de Milei puede intentar estimular el consumo, pero advirtió que las herramientas disponibles tienen riesgos sobre la inflación, el dólar y la estabilidad financiera.

A ese escenario se suma la caída de la actividad económica, el aumento del riesgo país y la incertidumbre política vinculada a las próximas elecciones.

En ese contexto, Rubinstein planteó que el desafío del Gobierno será encontrar un equilibrio entre la desaceleración inflacionaria y la necesidad de impulsar una recuperación que alcance al consumo, la industria y la construcción.

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