La difusión de datos que indican un fuerte incremento de los suicidios en Argentina abrió nuevamente el debate sobre la salud mental, las condiciones sociales y los mecanismos de contención disponibles para las personas en situación de vulnerabilidad.
Durante una entrevista en el programa Personalmente, de FM Estudio 2, el conductor Antonio Novas conversó con la psicoanalista Andrea Aghazarian acerca de los factores que podrían estar detrás de este fenómeno y de los desafíos que enfrenta la sociedad para abordar una problemática cada vez más visible.
El disparador de la charla fue la información sobre el registro de 5.209 suicidios durante el último año, una cifra que, según planteó Novas, representaría un aumento significativo respecto del período anterior.
Aghazarian sostuvo que los procesos que pueden derivar en una conducta suicida son complejos y que no pueden explicarse por una única causa. Según explicó, los factores actuales de la vida de una persona suelen actuar como desencadenantes sobre experiencias y vulnerabilidades previas.
“Los factores actuales se manifiestan como desencadenantes de una posible predisposición que viene de etapas anteriores de la vida. Eso es lo que termina generando síntomas o actos”, señaló.
La pérdida de expectativas y el impacto del entorno
La especialista puso especial énfasis en la situación de adolescentes y jóvenes, una franja etaria que, según indicó, requiere respuestas claras de su entorno familiar y social.
“Las personas necesitan expectativas, necesitan proyectar su vida. Cuando esas expectativas se pierden, algunas personas logran tolerarlo de otro modo y otras no”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que los cambios en las dinámicas familiares también tienen incidencia. A su juicio, muchas familias atraviesan jornadas laborales extensas que reducen el tiempo de acompañamiento emocional hacia los hijos.
“Hay padres que tienen más de un trabajo y eso hace que no puedan dedicar tiempo para acompañar, detectar o simplemente estar presentes”, afirmó.
Para Aghazarian, esa ausencia puede derivar en una sensación de soledad profunda durante etapas particularmente sensibles del desarrollo.
“Los adolescentes muchas veces pasan gran parte del día solos. Son momentos de la vida que requieren presencia y acompañamiento”, agregó.
Salud mental y contexto social
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el papel de las políticas públicas y la disponibilidad de recursos para la atención de la salud mental.
La psicoanalista consideró que la capacidad de respuesta del sistema se ha reducido y advirtió que la falta de dispositivos de atención agrava situaciones de vulnerabilidad ya existentes.
“Donde había necesidad ahora no hay posibilidad de dar respuesta”, señaló.
Consultada por Novas sobre la influencia del contexto socioeconómico, Aghazarian sostuvo que las condiciones materiales de vida también forman parte del análisis.
“Una persona que está creciendo y saliendo al mundo necesita poder proyectar su vida. Si la sociedad no le ofrece posibilidades o perspectivas, puede perder la expectativa de que su vida sea una vida digna y que pueda ser vivida”, expresó.
Más allá del suicidio
La especialista remarcó además que la problemática no se limita a los casos que terminan en suicidio consumado. Según explicó, existen múltiples manifestaciones previas de sufrimiento emocional que requieren atención temprana.
“Antes del suicidio hay muchas situaciones de autoflagelación y de angustia profunda. Hay jóvenes que recurren a estas conductas porque no logran tolerar el dolor emocional”, indicó.
Finalmente, Aghazarian llamó a reflexionar sobre el nivel de protección y acompañamiento que reciben los sectores más vulnerables de la población.
“Hay una desprotección que debemos mirar como sociedad”, concluyó.
La entrevista dejó planteado un interrogante central: cómo construir entornos familiares, educativos, sanitarios y sociales capaces de ofrecer contención, escucha y perspectivas de futuro frente a una problemática que preocupa cada vez más a especialistas y autoridades.
