Daniel Arroyo advirtió sobre el sobreendeudamiento de las familias y pidió limitar por decreto las tasas de interés: «Es el problema más crítico de la Argentina»

En una entrevista con Antonio Novas en el programa Personalmente, que se emite por FM Estudio 2, el ex funcionario analizó el crecimiento de la morosidad a partir de los últimos datos difundidos por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborados sobre estadísticas del Banco Central, que reflejan que cerca de 5,8 millones de personas presentan dificultades para afrontar sus deudas.

«Las personas llegan al día 10 del mes sin plata porque ya pagaron luz, gas, agua, alimentos, transporte y medicamentos. Entonces se endeudan para seguir viviendo. Al mes siguiente vuelven a endeudarse y ahí aparece el sobreendeudamiento», describió Arroyo.

«Las tasas de interés no tienen regulación»

Para el ex ministro, el segundo factor que agrava la situación es la desregulación de las tasas de interés.

«Hoy una persona puede terminar tomando créditos al 400 o al 500% anual. Es un problema realmente absurdo. Los que prestan dinero pueden cobrar la tasa que quieren», sostuvo.

Según explicó, muchas familias comienzan utilizando el crédito de la tarjeta, luego recurren a una financiera y finalmente terminan acumulando préstamos en distintas billeteras virtuales, lo que multiplica el costo de la deuda.

«Una persona que pidió 200 mil pesos termina devolviendo un millón. Eso no puede seguir pasando», afirmó.

La propuesta: que nadie devuelva más del doble

Arroyo recordó que cuando fue diputado nacional presentó un proyecto para establecer un límite legal al monto total que puede exigirse por un crédito.

«No se puede devolver más del doble de lo que se tomó prestado. Si alguien pidió 200 mil pesos y ya devolvió más de 400 mil, esa deuda tiene que considerarse cancelada», planteó.

El ex funcionario tomó como referencia una medida implementada durante la gestión del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, donde se establecieron mecanismos para limitar el crecimiento de las deudas de los sectores más vulnerables.

Además, propuso un proceso de consolidación de pasivos que permita reunir todas las obligaciones financieras de una persona en un único esquema de pago.

El rol del Banco Central y del Poder Ejecutivo

Consultado sobre quién debería impulsar esa iniciativa, Arroyo señaló que la instrumentación corresponde al Banco Central, aunque aclaró que la decisión política debe partir del Poder Ejecutivo.

«Básicamente es el Banco Central, pero hace falta una decisión del Ejecutivo que establezca por decreto una regla clara. Una cosa es financiar y otra muy distinta es la usura», sostuvo.

Como ejemplo, mencionó el caso de una jubilada que recibió cinco refinanciaciones sucesivas de una financiera privada, cada una con intereses superiores a la anterior.

«La Justicia terminó condenando a la financiera porque sabía que la mujer nunca iba a poder pagar y su negocio era mantenerla permanentemente endeudada», relató.

«No es un problema de educación financiera»

Arroyo rechazó la idea de que el fenómeno responda exclusivamente a una falta de conocimientos económicos por parte de la población.

«Sería un problema de educación financiera si fueran cinco personas las endeudadas. Pero cuando el nivel de deuda de las familias se quintuplicó, el problema es otro. Lo que está desordenado es el sistema», afirmó.

En ese sentido, insistió en que la combinación de tarifas, alimentos, transporte y medicamentos cada vez más costosos, junto con tasas de interés sin límites, genera un círculo del que muchas familias no logran salir.

Finalmente, pidió que el Gobierno avance con una regulación que permita reorganizar el sistema crediticio.

«Hay que establecer que nadie devuelva más del doble de lo que pidió prestado, consolidar las deudas, revisar quién ya pagó de más y ordenar el sistema hacia adelante. El nivel de desacomodo es muy grande», concluyó.

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