Mientras la agenda política y mediática estuvo concentrada durante los últimos días en el discurso de Javier Milei sobre la cuestión Malvinas, otros indicadores de la economía argentina mostraron señales de preocupación.
Así lo planteó Hernán Letcher, economista y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), quien en diálogo con Antonio Novas puso el foco en algunos datos que, según su análisis, quedaron relegados detrás de la discusión generada por la cadena nacional del Presidente.
“¿De qué temas de la economía de Milei no estamos hablando?”, fue la pregunta que abrió la entrevista en Personalmente, por FM Estudio 2.
La respuesta de Letcher apuntó a cuatro variables: actividad industrial, construcción, endeudamiento de los hogares y evolución de los salarios.
La industria y la construcción volvieron a caer
Uno de los datos que destacó el economista corresponde a la evolución de la actividad durante julio.
Según explicó, la industria registró una caída cercana al 5%, mientras que la construcción retrocedió 4,6%.
Para Letcher, se trata de indicadores especialmente relevantes porque reflejan el nivel de actividad de sectores que tienen un fuerte impacto sobre el empleo y la economía cotidiana.
“Dos datos realmente muy complicados”, definió.
El economista sostuvo además que las dificultades de la actividad económica no son una preocupación exclusiva de sectores opositores al Gobierno.
En ese sentido, mencionó que incluso dentro del oficialismo comenzaron a aparecer planteos para que el Gobierno adopte medidas destinadas a recuperar el nivel de actividad.
También recordó las declaraciones recientes del exministro de Economía Domingo Cavallo, quien planteó que, si bien la reducción de la inflación constituye un objetivo importante, una economía sin actividad representa un problema de mayor gravedad.
Más endeudamiento de los hogares
Otro de los indicadores señalados por Letcher fue el crecimiento del endeudamiento.
Según explicó, durante julio volvió a aumentar la morosidad vinculada con los créditos otorgados por proveedores no financieros y billeteras virtuales.
El economista estimó que la morosidad alcanza aproximadamente al 33%, es decir, alrededor de una de cada tres personas con este tipo de deuda presenta atrasos superiores a los 90 días.
El dato, planteó, permite observar una de las consecuencias de la pérdida de ingresos disponibles: cada vez más hogares recurren al crédito para afrontar sus gastos cotidianos y una parte importante no consigue cumplir con los vencimientos.
Los salarios, otra de las variables bajo presión
El tercer indicador al que Letcher le prestó especial atención fue el salario.
Según su análisis, el poder adquisitivo continúa sin recuperarse y los ingresos de los trabajadores vienen mostrando dificultades para superar el ritmo de los precios.
La próxima medición de inflación, explicó, permitiría evaluar si los salarios consiguen al menos empatar el aumento del costo de vida.
“Desde septiembre, octubre del 24 hasta hoy, el salario no muestra guarismos al alza”, sostuvo.
Para Letcher, el problema no se limita a un mes puntual, sino que existe una tendencia prolongada de estancamiento y retroceso del poder adquisitivo.
La cuestión salarial adquiere especial relevancia porque, además de afectar directamente el nivel de vida de los trabajadores, tiene un impacto sobre el consumo y, por lo tanto, sobre el nivel general de actividad económica.
¿Qué puede pasar con el dólar?
Durante la entrevista, Antonio Novas llevó la discusión a uno de los temas que más preocupa a los argentinos: el precio del dólar.
La pregunta apuntó a si la relativa estabilidad cambiaria observada durante el período reciente puede mantenerse o si existen riesgos de una nueva tensión.
Letcher consideró que durante julio y agosto se produjeron episodios de mayor demanda de dólares, aunque interpretó que por el momento no existen señales de una crisis cambiaria inmediata.
Sin embargo, planteó un escenario de mayor incertidumbre hacia el cierre del año.
“Este mes, el mes que viene tal vez la cosa más o menos funcione. Hacia fin de año es probable que empieces a tener tensiones cambiarias”, sostuvo.
El mercado mira más allá de las elecciones
Para Letcher, el problema cambiario no está relacionado solamente con quién puede ganar las próximas elecciones, sino con la continuidad o modificación del modelo económico.
“El tema no es la incertidumbre de que pueda ganar otro que no sea Milei. En realidad es la discusión respecto del modelo”, explicó.
Según su análisis, los agentes económicos comienzan a tomar decisiones pensando en qué política económica podría implementarse durante 2027.
Por eso, considera posible que hacia el final de 2026 aumenten las tensiones en el mercado cambiario y que esas señales anticipen un escenario más complejo para el año siguiente.
La pregunta que queda detrás de la agenda
El análisis de Letcher coloca nuevamente en discusión la relación entre la estabilidad de algunas variables macroeconómicas y la situación de la economía real.
Mientras el Gobierno sostiene como uno de sus principales logros la reducción de la inflación, los indicadores mencionados durante la entrevista muestran otro costado del escenario: menor actividad industrial, caída de la construcción, aumento del endeudamiento y salarios que todavía no logran recuperar poder adquisitivo.
La pregunta planteada por Antonio Novas, en definitiva, apunta al centro de la discusión económica: si la inflación deja de ser el principal problema, pero la actividad, el empleo, los salarios y el consumo continúan bajo presión, ¿qué modelo económico puede sostenerse en el tiempo?
Para Letcher, la respuesta dependerá de lo que ocurra durante los próximos meses y, especialmente, de las decisiones que adopte el Gobierno frente a las tensiones que podrían aparecer hacia el final del año.
