La cirugía pulmonar a la que fue sometido el papa León XIV abrió interrogantes sobre su recuperación, el alcance del diagnóstico de adenocarcinoma y las posibilidades de que pueda realizar un viaje a Latinoamérica.
Para analizar el escenario, Antonio Novas entrevistó al doctor Manglio Miguel Rizzo, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Austral, en el programa Personalmente, de FM Estudio 2 . Durante la conversación, el especialista explicó qué implica la extirpación de una parte del pulmón, cuánto pueden demorar los estudios posteriores a la intervención y cuáles son los factores que pueden determinar la necesidad de un tratamiento complementario.
Además, se refirió a las exigencias físicas que supondría una gira internacional para el pontífice y evaluó los interrogantes médicos que plantea un eventual viaje.
Qué significa la extirpación de un lóbulo pulmonar
Rizzo explicó que el procedimiento realizado al Papa se denomina lobectomía, una intervención en la que se extirpa uno de los lóbulos del pulmón. El pulmón derecho tiene tres lóbulos y el izquierdo, dos. En este caso, se retiró el lóbulo inferior derecho.
Según el especialista, se trata de un procedimiento habitual cuando existe un diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar.
El médico señaló que existen distintos tipos de cáncer de pulmón y distinguió entre los tumores de células pequeñas, que suelen tener un comportamiento muy agresivo, y los de células no pequeñas, dentro de los cuales se encuentran los adenocarcinomas.
Dentro de este último grupo también existen diferencias en el comportamiento de los tumores. Algunos presentan características asociadas al tabaquismo, mientras que otros no.
De acuerdo con la información disponible que analizó durante la entrevista, Rizo consideró que el caso de León XIV podría corresponder a un tipo de adenocarcinoma no asociado al tabaquismo.
Cuánto tiempo llevan los estudios para conocer el alcance del cáncer
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de completar los estudios posteriores a la cirugía para establecer las características definitivas del tumor y evaluar el riesgo de que la enfermedad pueda avanzar.
Rizzo explicó que el diagnóstico inicial se obtiene a partir del análisis del tejido extraído durante la intervención, pero que el estudio anatomopatológico debe completarse posteriormente.
Ese proceso incluye la preparación y el examen del tejido tumoral. Además, pueden realizarse estudios moleculares para conocer con mayor precisión las características del tumor y anticipar su posible comportamiento.
Los resultados pueden demorar entre una y tres semanas en la práctica habitual, según explicó el médico, aunque estimó que en el caso del pontífice los tiempos podrían ser menores.
Para definir los pasos siguientes, los especialistas deben considerar diferentes variables: el tamaño del tumor, sus características microscópicas y la eventual presencia de células cancerosas en los ganglios linfáticos extraídos durante la cirugía.
Rizo señaló que un tumor de más de cuatro centímetros, determinadas características observadas al microscopio o el compromiso de los ganglios podrían justificar un tratamiento posterior.
Quimioterapia, inmunoterapia y otros tratamientos posibles
El especialista explicó que, una vez completada la evaluación, el equipo médico puede determinar si es necesario indicar un tratamiento complementario a la cirugía.
Entre las alternativas mencionó la quimioterapia, la inmunoterapia y otras terapias específicas, cuya indicación dependerá de las características del tumor y del riesgo estimado de que la enfermedad reaparezca o se haya extendido.
Rizzo aclaró que estos tratamientos no se indican automáticamente en todos los casos. La decisión depende de la información que aporten los estudios y de la evaluación médica individual.
Por eso, remarcó que es importante conocer los resultados definitivos de los análisis para establecer con mayor precisión cuáles serán los próximos pasos en el tratamiento de León XIV.
¿Hay riesgo de metástasis?
Consultado por Antonio Novas sobre la posibilidad de que el cáncer se hubiera extendido a otros órganos, Rizzo se refirió a la información sobre una tomografía y un estudio PET realizados antes de la cirugía.
El médico explicó que el PET suele utilizarse, entre otras cosas, para investigar si existen signos de enfermedad fuera de la zona donde se detectó el tumor. Sin embargo, aclaró que no había visto el resultado concreto del estudio mencionado en la información pública.
A partir de ese dato, sostuvo que podía suponerse que el estudio había sido utilizado para descartar metástasis antes de decidir la operación, pero condicionó esa interpretación a que el resultado hubiera sido negativo.
“Asumimos que no tiene metástasis”, respondió Rizzo, al tiempo que aclaró que el riesgo debe evaluarse con las características definitivas del tumor.
De esta manera, el especialista diferenció la información disponible hasta el momento de las conclusiones que solo podrán establecerse cuando se completen los estudios.
Cómo sería la recuperación después de la operación
Rizzo explicó que la recuperación de la cirugía constituye un proceso paralelo al estudio del cáncer. Es decir, la evolución inmediata depende de las características de la intervención y no exclusivamente del diagnóstico oncológico.
El médico señaló que, después de una lobectomía, puede ser necesario mantener durante uno o dos días un tubo de drenaje pleural, que habitualmente se retira cuando la evolución lo permite.
Al interpretar la información difundida sobre el estado del pontífice, consideró que una buena noche de descanso, los resultados de laboratorio y una radiografía de tórax con una evolución esperable serían señales favorables.
No obstante, aclaró que no contaba con acceso directo a la información clínica del Papa y que sus apreciaciones se basaban en la lectura de los comunicados disponibles.
También indicó que la primera semana suele ser la etapa de mayor dolor después de una intervención de estas características y que la recuperación requiere seguir los tiempos previstos para el procedimiento.
El viaje a Latinoamérica: “Va a ser algo muy exigente”
La posibilidad de que León XIV viaje a Latinoamérica también formó parte de la entrevista. Novas le preguntó a Rizzo si, después de la cirugía pulmonar y con el diagnóstico de cáncer, los médicos podrían considerar desaconsejable una gira que incluiría actividades durante gran parte del día.
El especialista pidió prudencia para evitar generar expectativas prematuras, tanto favorables como desfavorables.
Desde el punto de vista médico, advirtió que un viaje de esas características no representa una actividad común: implica exposición pública, exigencias físicas, atención permanente y una agenda intensa.
“Pienso que va a ser algo muy exigente”, afirmó.
Rizzo también consideró que existiría algún riesgo, aunque aclaró que no podía determinar si el viaje sería conveniente sin conocer la información clínica completa ni los objetivos personales del pontífice.
El médico explicó que, si se tratara de un paciente suyo, no consideraría recomendable que, inmediatamente después de una operación compleja, se fijara como objetivo viajar tres o cuatro semanas más tarde. A su entender, establecer ese plazo podría sumar presión a una recuperación que ya requiere tiempo y cuidados.
Sin embargo, evitó emitir una conclusión definitiva sobre la conveniencia de la gira, al señalar que esa decisión excede la evaluación del procedimiento quirúrgico y requiere considerar la situación particular del Papa.
La evolución de León XIV y las decisiones que todavía faltan
La entrevista dejó en claro que hay dos cuestiones que deben seguirse de manera diferenciada: la recuperación física después de la lobectomía y la evaluación definitiva del adenocarcinoma para establecer si hace falta un tratamiento complementario.
Los estudios sobre el tumor, el tamaño, sus características y los ganglios permitirán al equipo médico precisar el pronóstico y definir los pasos posteriores.
En paralelo, cualquier decisión sobre un viaje internacional deberá contemplar la evolución posoperatoria y las exigencias de una agenda que, según advirtió Rizo, podría resultar particularmente demandante.
