La crecida del río Paraná ya provoca inundaciones, evacuaciones y víctimas fatales en distintas zonas del Litoral argentino y países vecinos. En Corrientes se reportaron dos muertos y cientos de personas evacuadas, mientras que también se registran complicaciones en Chaco, Misiones y Paraguay.
En diálogo con Antonio Novas, por el programa Personalmente, de FM Estudio 2, la especialista Marisol Osman advirtió que el escenario requiere especial atención porque los principales ríos de la región ya acumulan grandes cantidades de agua.
“La estamos sacando un poco barata”, sostuvo Osman al analizar la situación y explicar que las lluvias intensas en el sur de Brasil comenzaron meses atrás, incluso antes de que se declarara el fenómeno de El Niño.
El agua que llega desde Brasil y Uruguay
La investigadora explicó que el caudal del Paraná y del río Uruguay no depende únicamente de las precipitaciones registradas en Argentina, sino también de las lluvias que se producen en las zonas superiores de sus cuencas.
Según detalló, durante los últimos meses llovió intensamente en Brasil y Uruguay, y parte de esa agua termina llegando a los ríos que atraviesan nuestro país.
Aunque las precipitaciones en territorio argentino fueron menores en comparación con las de los países vecinos, sus consecuencias se sienten a través del aumento del caudal de los ríos.
Osman señaló que la crecida ya afectó especialmente a sectores del Paraná superior y que la señal de ese exceso de agua avanza hacia zonas de Entre Ríos, Santa Fe y el Delta.
También advirtió sobre la situación del río Paraguay, donde las lluvias intensas generan complicaciones, particularmente en la provincia del Chaco.
Primavera lluviosa y un verano que difícilmente sea seco
Al ser consultada sobre cómo continuará el panorama, Osman indicó que se mantienen las altas probabilidades de lluvias durante el resto de la primavera.
Si bien aclaró que no tiene la misma certeza respecto de las condiciones del verano, consideró que cada vez resulta menos probable que la próxima estación sea seca.
La especialista puso el foco en un factor determinante: los ríos ya se encuentran muy cargados de agua. Por eso, explicó, las nuevas precipitaciones pueden generar mayores complicaciones que si se produjeran después de un período de sequía.
“No es lo mismo que toda esta lluvia caiga saliendo de una seca”, explicó, al señalar que actualmente los ríos y embalses tienen menos margen para absorber nuevos aportes de agua.
La investigadora aclaró que no es posible anticipar con exactitud dónde se concentrarán las próximas lluvias, pero remarcó que buena parte del este de Sudamérica viene registrando precipitaciones importantes.
La advertencia ante el riesgo de nuevas evacuaciones
Frente a la posibilidad de que continúen las lluvias, Osman pidió prestar especial atención a las zonas cercanas a los ríos y seguir las indicaciones de las autoridades responsables del monitoreo de los niveles de agua.
Mencionó la tarea de organismos como el Instituto Nacional del Agua y Prefectura, que controlan la evolución de los ríos y cuentan con referencias para determinar cuándo es necesario evacuar viviendas.
La especialista reconoció que las familias intentan proteger sus pertenencias, pero insistió en que la prioridad debe ser preservar la vida de las personas.
“Llega un momento que los bienes no se pueden (proteger) y hay que proteger vidas, que son mucho más importantes”, expresó.
¿Por qué hubo tantos días nublados durante la primavera?
Durante la entrevista, Antonio Novas también le preguntó por las características del clima de las últimas semanas, marcadas por jornadas nubladas, viento y escasa presencia del sol.
Osman explicó que se trata de condiciones compatibles con una primavera influenciada por El Niño, aunque aclaró que el fenómeno no explica por sí solo la persistencia de más de 20 días con poca presencia de sol.
Según indicó, El Niño suele favorecer una mayor frecuencia de tormentas. En condiciones habituales, esos episodios pueden alternarse con algunos días de buen tiempo antes de que regresen las precipitaciones.
La especialista también señaló que las primaveras asociadas a El Niño suelen ser más frescas en promedio, aunque aclaró que esto no significa necesariamente que deban registrarse tantos días nublados consecutivos.
Mientras continúa la crecida de los ríos y se mantiene la posibilidad de nuevas lluvias, el seguimiento de los niveles de agua y el cumplimiento de las recomendaciones oficiales serán fundamentales para reducir los riesgos en las zonas afectadas.
