En una extensa y profunda entrevista con Antonio Novas para el programa Personalmente, la exministra de Economía, Felisa Miceli, analizó la compleja realidad que atraviesa la Argentina. Con una mirada crítica tanto hacia la gestión actual de Javier Milei como hacia la interna del movimiento nacional justicialista, Miceli advirtió sobre los riesgos de un modelo de «ajuste permanente» y la falta de transparencia en el manejo de los activos del Banco Central.
Un modelo de «sacrificio e irracionalidad»
Miceli comenzó describiendo un escenario de «estaflación», donde la recesión se combina con alta inflación y desempleo. Destacó que el esfuerzo que realiza la población —con jornadas laborales agotadoras y dificultades para cubrir necesidades básicas— no tiene un destino de bienestar claro.
Para la economista, el esquema de ajuste del Gobierno genera un círculo vicioso:
Caída de la recaudación: El ajuste provoca recesión, lo que desploma ingresos clave como el IVA e Ingresos Brutos (con una caída del 9,5% intermensual).
Impacto federal: Esta baja de recursos asfixia a las provincias, impidiendo obras públicas y mejoras salariales para sectores esenciales como salud y educación.
Cierre de comercios: La falta de actividad económica está provocando el cierre de grandes marcas y pequeños comercios de barrio por igual.
La denuncia por el oro del Banco Central
Uno de los momentos más tensos de la charla fue cuando Miceli comparó la gestión de las reservas con la época de Néstor Kirchner. Denunció una falta de transparencia alarmante en la gestión actual:
Falta de información: «Estos tipos se llevaron todo el oro del Banco Central y nadie sabe dónde está», afirmó, contrastando esto con el resguardo de fondos de YPF en el exterior que realizó Kirchner de manera pública y declarada.
Contexto internacional adverso: Advirtió que la volatilidad global por los conflictos en Medio Oriente encarece el petróleo y empuja a los capitales hacia activos seguros, dejando a una Argentina sin reservas en una situación de extrema vulnerabilidad.
El peronismo en la encrucijada
Sobre el plano político, Miceli no evitó referirse a la crisis de liderazgo y organización que atraviesa el peronismo:
Liderazgo bajo presión: Definió la situación de Cristina Fernández de Kirchner como de «mucha dificultad», señalando que mientras figuras vinculadas a crímenes de lesa humanidad tienen beneficios, la principal líder opositora sufre una persecución que limita su actividad política.
Dos visiones en pugna: Diferenció el «peronismo histórico» de industrialización y mercado interno frente a ciertos sectores de gobernadores que hoy avalan medidas como el RIGI, las cuales considera alejadas del espíritu doctrinario.
Un llamado a la esperanza organizada
Hacia el final de su diálogo con Antonio Novas, Miceli enfatizó la necesidad de que el peronismo se reorganice para devolverle una expectativa de futuro a la sociedad. «La gente necesita un proyecto de creación de empleo y una vida un poco más organizada», concluyó.
