La economía argentina atraviesa un escenario de fuertes contrastes, con algunos sectores que muestran dinamismo mientras otros continúan sin recuperar niveles de actividad. En ese contexto, el economista Luis Palma Cané analizó las principales vulnerabilidades del modelo económico del gobierno de Javier Milei y reclamó la implementación de un programa de crecimiento que acompañe la reducción de la inflación.
En una entrevista con Antonio Novas, en el programa Personalmente de FM Estudio 2, Palma Cané identificó dos grandes puntos de preocupación. El primero, de carácter político, está relacionado con la pérdida de apoyo social al Gobierno y su impacto sobre el riesgo país. El segundo es estrictamente económico: el bajo nivel de actividad en buena parte del aparato productivo.
“Hay dos puntos vulnerables. Uno que no es económico, pero que es la clara degradación del apoyo político de la sociedad al Gobierno”, sostuvo el economista, quien consideró que ese escenario contribuye a explicar un riesgo país que ronda los 500 puntos.
Una economía a dos velocidades
Palma Cané describió una economía marcada por una fuerte dicotomía. Según su análisis, el agro, la minería y el sector energético —fundamentalmente petróleo y gas— aparecen como los motores de la actividad, mientras que la industria textil, la metalurgia y la construcción continúan atravesando dificultades.
“Hay tres o cuatro sectores que empujan, que son dinámicos, básicamente el agro, la minería y la energía con el gas y el petróleo. Por otro lado, hay sectores que están muy atrasados y que no terminan de arrancar”, explicó.
Para el economista, el problema es que los sectores que actualmente presentan mayor dinamismo no son grandes generadores de empleo, mientras que la industria y la construcción tienen una capacidad mucho mayor para absorber trabajadores.
“Va a ser muy difícil mejorar la situación del empleo porque estos sectores dinámicos no son grandes demandantes de empleo. Los que sí lo son son la construcción y la industria”, remarcó.
En ese sentido, cuestionó que el Gobierno no haya presentado hasta el momento un programa integral de reactivación económica.
“Yo no veo un plan de reactivación que conlleve a mejorar la situación y disminuir la vulnerabilidad de nuestra economía”, afirmó.
El reclamo por crédito y obra pública
Palma Cané sostuvo que la recuperación necesita combinar equilibrio fiscal y monetario con herramientas que permitan impulsar la actividad privada.
Entre sus propuestas mencionó una reforma del Banco Central, el mantenimiento de un equilibrio fiscal promedio y una mayor disponibilidad de crédito.
“Sin crédito la economía no va a terminar de arrancar en los sectores que están atrasados”, señaló.
También cuestionó la paralización de la obra pública y sostuvo que resulta contradictorio mantener recursos reservados mientras existen necesidades de infraestructura.
“Es un disparate que hayamos mantenido dos tercios del fondo específico para obras públicas como reserva de caja cuando hacemos esfuerzos denodados para evitar pagos”, sostuvo, al referirse también al deterioro de las rutas.
“La inflación baja es condición necesaria, pero no suficiente”
Uno de los principales cuestionamientos del economista estuvo dirigido al enfoque que prioriza casi exclusivamente la lucha contra la inflación.
Para Palma Cané, alcanzar niveles de inflación bajos es necesario, pero no alcanza para garantizar una mejora en las condiciones de vida.
“Tener un nivel de inflación bajo es condición necesaria, pero no suficiente para lograr el crecimiento”, explicó.
Y agregó: “¿Qué es lo que me interesa a mí como economista? Estudiar cómo se puede mejorar la vida de la sociedad, de la gente. Y la mejora del nivel de vida de la sociedad es con crecimiento, no hay otra”.
En ese sentido, consideró que el Gobierno debería revisar la separación entre la macroeconomía y la microeconomía. A su entender, el Estado no necesariamente debe intervenir directamente en la actividad privada, pero sí generar las condiciones para que las empresas puedan desarrollarse.
“Yo estoy totalmente en contra de la intervención del Estado en la actividad económica, pero no estoy en contra de que creen las condiciones para que la actividad privada pueda desarrollarse como Dios manda”, afirmó.
La preocupación por la pobreza y la falta de empleo
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el deterioro social. Palma Cané aseguró que existe una creciente demanda de asistencia alimentaria y advirtió que la situación podría generar mayores niveles de conflictividad.
“Por razones personales tengo mucha relación con la gente de Cáritas y realmente ya no dan abasto para la ayuda alimentaria”, señaló.
Para el economista, el escenario social no puede sostenerse indefinidamente y requiere respuestas que excedan la política antiinflacionaria.
El dólar y el atraso cambiario
Sobre el tipo de cambio, Palma Cané fue contundente: consideró que el dólar está atrasado y sostuvo que el debate debería concentrarse en determinar cuál es la magnitud del atraso y cómo corregirlo.
La discusión surgió a partir del dato planteado por Novas: mientras el dólar pasó de la zona de $1.470-$1.480 a comienzos de año a alrededor de $1.520, la inflación acumulada en el mismo período se ubicó cerca del 20%.
“Discutir hoy si el tipo de cambio está atrasado o no es una discusión abstracta. Está atrasado. Después podemos discutir si es un 10%, un 20%”, sostuvo.
Palma Cané señaló que el Gobierno utiliza al tipo de cambio y al superávit fiscal como dos de sus principales “anclas” para contener las expectativas inflacionarias. Sin embargo, advirtió que el frente fiscal también enfrenta dificultades debido a la caída de la actividad y de la recaudación.
Ante ese escenario, planteó dos alternativas: una corrección brusca del tipo de cambio o una flexibilización gradual que permita que el dólar avance progresivamente.
También reclamó mayor previsibilidad por parte del Banco Central mediante una política de forward guidance, es decir, señales claras sobre la orientación futura de la política monetaria y cambiaria.
“Hay empresas que ya no pueden competir”
El economista vinculó directamente el nivel del tipo de cambio con las dificultades que atraviesan numerosas empresas.
“El tipo de cambio así es un problema enorme para el nivel de actividad económica, porque hay enorme cantidad de empresas que ya no pueden competir”, afirmó.
En ese marco, mencionó el avance de las importaciones y aseguró que más de 30.000 empresas dejaron de operar, una situación que, según su mirada, refleja las dificultades que enfrenta una parte importante del aparato productivo.
Para Palma Cané, el desafío consiste en evitar que la lucha contra la inflación termine profundizando la pérdida de competitividad y el deterioro de los sectores que generan empleo.
El riesgo político y el futuro del modelo
Durante la entrevista, Novas también planteó la pérdida de apoyo entre los jóvenes y la posibilidad de que el propio desempeño económico del Gobierno termine generando un costo electoral.
Palma Cané consideró que la política económica deberá mostrar resultados concretos en términos de actividad, empleo y condiciones de vida para evitar un escenario de mayor inestabilidad.
El economista cerró con una advertencia sobre el rumbo actual y reclamó que el Gobierno combine la estabilización de precios con políticas orientadas al crecimiento.
“Los planes antiinflacionarios con crecimiento siempre han atacado en forma simultánea e integral los problemas”, sostuvo.
Y dejó una definición que sintetizó su análisis: “Anclo a la inflación y que Dios me ampare. No es así, lamentablemente no es así”.
Para Palma Cané, el desafío de la Argentina no pasa solamente por bajar la inflación, sino por conseguir que esa estabilidad se traduzca en mayor producción, empleo, crédito e inversión. “Hay gente capaz”, concluyó, aunque expresó su expectativa de que el Gobierno pueda “recapacitar” y modificar algunos aspectos de su estrategia económica.
