La cooperativa de trabajo WorldColor , una imprenta recuperada de Pilar, continúa apostando a la producción y la innovación tecnológica. Con alrededor de 20 trabajadores y trabajadoras, la empresa incorporó nueva maquinaria, amplió su oferta de productos y se mudó a un local más grande, ubicado en Lorenzo López 766.
En una entrevista con Diego Schejtman y Pato Alba, en el programa Agenda Propia de FM Estudio 2, Maximiliano Zuasnábar, integrante de la cooperativa, explicó cómo los trabajadores diseñaron una estrategia para adaptarse a los cambios del sector gráfico y sostener la actividad desde que la empresa cerró en 2015.
Una nueva máquina para ampliar la producción
La última incorporación es una máquina de impresión híbrida que permite imprimir sobre diferentes superficies, tanto flexibles como rígidas. Según explicó Zuasnábar, el equipo puede trabajar sobre materiales como madera y chapas de hasta 30 milímetros de espesor.
La tecnología también permite desarrollar productos personalizados, como felpudos de ingreso con logotipos y marcas comerciales. De acuerdo con el trabajador, ya recibieron pedidos de particulares y empresas interesados en estas nuevas posibilidades.
La adquisición fue posible a través de un subsidio gestionado mediante el Instituto Provincial de Acción Cooperativa (IPAC), luego de que representantes del organismo visitaran las instalaciones y conocieran el trabajo que realiza la cooperativa.
Anteriormente, WorldColor había incorporado una impresora para producir cartelería sobre lonas con tintas que, según detalló Zuasnábar, ofrecen mayor durabilidad frente a la exposición al sol.
La renovación tecnológica representa una apuesta importante para una empresa recuperada, que debe afrontar las dificultades de acceso al crédito y financiar sus inversiones con los recursos disponibles.
De una empresa cerrada a una cooperativa de trabajadores
WorldColor comenzó su camino como empresa recuperada después del cierre de la firma original en 2015. Desde entonces, sus integrantes debieron reconstruir la capacidad productiva y adquirir las máquinas necesarias para continuar trabajando.
Zuasnábar recordó que el proceso implicó un esfuerzo sostenido para incorporar equipamiento y desarrollar nuevas líneas de negocio.
“Todas las maquinarias que están en el local son todas las que fuimos adquiriendo nosotros”, explicó, al destacar que los equipos actuales no formaban parte de los que quedaron cuando cerró la empresa.
El trabajador señaló que el sector gráfico atraviesa transformaciones profundas. La reducción de las impresiones en papel, que históricamente constituían una parte importante de la actividad, junto con los cambios tecnológicos y las dificultades económicas, obligaron a repensar el modelo de producción.
Revistas, folletos y libros fueron parte del trabajo tradicional de la imprenta. Frente a la reducción de la demanda, los integrantes de la cooperativa resolvieron diversificar sus servicios para ofrecer soluciones gráficas más amplias desde un mismo lugar.
Las dificultades de las fábricas recuperadas
Durante la entrevista, Zuasnábar describió un escenario complejo para las cooperativas productivas y las empresas recuperadas.
Según explicó, uno de los principales obstáculos es la necesidad de renovar máquinas que, en muchos casos, tienen muchos años de uso. A eso se suman las dificultades para acceder al financiamiento y la necesidad de incorporar tecnologías que permitan mejorar la producción y reducir costos.
“Muchas fábricas recuperadas también tienen que reinventarse y empezar a hacer otras cosas”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que la diversificación productiva y la inversión tecnológica son fundamentales para mantener la actividad. De lo contrario, advirtió, las empresas corren el riesgo de quedar fuera del mercado.
El integrante de WorldColor también remarcó que el contexto económico no favorece a estos emprendimientos y que la experiencia de la cooperativa se desarrolló sin el acompañamiento económico que, según afirmó, hubieran necesitado desde sus comienzos.
Alrededor de 20 trabajadores y decisiones en asamblea
Actualmente, alrededor de 20 compañeros y compañeras trabajan en WorldColor. Zuasnábar destacó que, a lo largo de los años, se incorporaron nuevos integrantes, en un proceso que permitió sostener e incluso ampliar los puestos de trabajo.
Uno de los aspectos centrales del funcionamiento de la cooperativa es la toma colectiva de decisiones. Las inversiones, los cambios en la producción y las cuestiones vinculadas con la organización del trabajo se debaten en asambleas, donde todos los integrantes tienen voz y voto.
“Las mejores ideas salen de ahí, de la asamblea”, afirmó.
La distribución de los ingresos también se discute entre los trabajadores. Según explicó, los retiros —como denominan a los ingresos que perciben los integrantes— se ajustan de acuerdo con la producción y la situación económica de la cooperativa.
Cuando existe un excedente, pueden acordar una distribución adicional, por ejemplo, en períodos como el del aguinaldo.
Zuasnábar destacó además que los integrantes perciben ingresos bajo un esquema común y que el compromiso colectivo es uno de los factores que contribuyeron a sostener el proyecto durante años difíciles, incluida la pandemia.
Producción con compromiso social
La cooperativa también mantiene iniciativas solidarias, entre ellas la donación de fotocopias y otras acciones destinadas a la comunidad.
Para Zuasnábar, esa dimensión forma parte de la identidad de WorldColor y expresa una manera de organizar el trabajo que pone en el centro a las personas y el bien común.
La experiencia también despertó interés en instituciones educativas. El trabajador contó que universidades y colegios secundarios visitaron la imprenta para conocer cómo funciona una empresa gestionada por sus propios trabajadores.
“Para mí somos un ejemplo”, expresó, al referirse a la posibilidad de demostrar que una cooperativa puede organizarse, producir, invertir y sostener puestos de trabajo.
Una apuesta por el futuro en Pilar
A casi once años del cierre de la empresa original, WorldColor busca consolidar una nueva etapa mediante la incorporación de tecnología, la ampliación de sus servicios y el fortalecimiento de su actividad comercial.
La mudanza a un local más grande y la puesta en funcionamiento de la máquina híbrida forman parte de esa estrategia para llegar a nuevos clientes y responder a demandas que antes no podía atender.
En un escenario que, según describió Zuasnábar, presenta dificultades para el conjunto de las fábricas recuperadas, la cooperativa de Pilar apuesta a la renovación tecnológica y a la organización colectiva como herramientas para sostener la producción y el empleo.
La experiencia de WorldColor muestra el desafío cotidiano de una empresa recuperada que busca adaptarse a los cambios del mercado sin perder de vista el objetivo con el que nació: mantener las fuentes de trabajo y construir un proyecto productivo común.
