Una historia conmocionante sacude a Pilar y vuelve a poner en foco el impacto social de los despidos masivos. En el programa Personalmente de FM Estudio 2, el periodista Antonio Novas entrevistó a Marcelo Barrionuevo, delegado de los trabajadores despedidos de la empresa ceramista ILVA, quien relató con crudeza el drama que atraviesan cientos de familias tras el cierre de la planta.
El disparador de la entrevista fue el suicidio de Javier López, de 47 años, ex trabajador de la firma, quien se quitó la vida arrojándose a las vías del tren. “Nada me conmovió más que esto”, expresó Novas al iniciar el diálogo, visiblemente impactado por el caso.
Barrionuevo, compañero y amigo de López durante más de dos décadas, no pudo ocultar la emoción: “Se me puso la piel de gallina. Javi era una buena persona, un gran compañero”. Ambos habían ingresado a la empresa siendo muy jóvenes y compartieron más de 20 años de trabajo en la fábrica.
Despidos masivos y una situación límite
Según relató el delegado, el conflicto comenzó cuando ILVA decidió cerrar sus puertas y despedir a unos 300 trabajadores “de un día para el otro”, sin pagar indemnizaciones ni salarios adeudados. “Nos deben dos meses de sueldo y hace ocho meses que estamos reclamando. Nos tiraron a la calle como si nada”, denunció.
El panorama, explicó, se agrava por la edad de los despedidos. “La mayoría tenemos más de 40 años. Quedamos fuera del sistema laboral y competir con jóvenes se hace muy difícil”, señaló. En ese contexto, muchos trabajadores no logran reinsertarse y dependen de un fondo de desempleo que califican como insuficiente.
El deterioro emocional y el caso de Javier López
Barrionuevo vinculó directamente la situación económica y el desgaste psicológico con la tragedia. “Nos destruyeron mentalmente. La cabeza no juega bien, somos seres humanos”, afirmó.
Sobre el caso de López, confirmó que tras perder su empleo intentó reinventarse trabajando con un auto, pero sufrió el robo del vehículo, que era su única fuente de ingresos. “Eso fue la gota que rebalsó el vaso”, sostuvo.
“Venís golpeado, te pasan estas cosas y en un minuto se te va todo. A varios compañeros nos está pasando lo mismo”, advirtió, dejando entrever un cuadro de fuerte angustia colectiva.
Reclamos y críticas a empresarios y la Justicia
Durante la entrevista, el delegado apuntó contra los dueños de la empresa, a quienes responsabilizó por la situación. “Nos echaron sin nada. Es aberrante lo que hicieron”, afirmó, y exigió el pago de indemnizaciones y salarios adeudados.
También cuestionó la falta de respuestas judiciales: “¿Qué están esperando? ¿Que haya otro caso como el de Javi?”, lanzó.
Además, denunció que los trabajadores perdieron la cobertura de salud, incluso en casos de familias con hijos con discapacidad, y que sobreviven con ingresos mínimos en un contexto económico cada vez más difícil.
Un conflicto abierto
Los despedidos continúan con medidas de protesta y visibilización del conflicto, incluyendo manifestaciones frente a la planta. “No somos delincuentes, somos trabajadores que siempre cumplimos”, remarcó Barrionuevo.
El caso de Javier López, convertido en símbolo del drama que atraviesan los ex empleados de ILVA, reavivó el reclamo y dejó al descubierto las consecuencias más extremas de la crisis laboral.
Al cierre de la entrevista, Novas expresó su solidaridad con la familia del trabajador fallecido, en un clima de profunda conmoción.
