Gabriel Rubinstein advirtió que el caso Adorni puede erosionar la credibilidad del Gobierno y afectar las inversiones

El economista y ex viceministro de Economía de la Nación, Gabriel Rubinstein, aseguró que el escándalo que envuelve al jefe de Gabinete, Mnauel Adorni, podría tener consecuencias políticas y económicas para el Gobierno de Javier Milei, aunque aclaró que no espera efectos inmediatos sobre los mercados.

En diálogo con Antonio Novas por FM Estudio 2, Rubinstein sostuvo que el principal impacto del episodio radica en el deterioro de la credibilidad oficial.

“El efecto más importante es que le quita credibilidad al Gobierno de Milei y, al hacerlo, reduce sus probabilidades de reelección. Los mercados observan eso y pueden comenzar a evaluar escenarios distintos para el futuro”, explicó.

Según el economista, la repercusión podría trasladarse al mercado cambiario en el mediano plazo. “Si la percepción es que Milei tiene menos posibilidades de continuar, algunos actores pueden comenzar a dolarizarse cuando se acerquen las elecciones. No es algo para ahora, pero sí puede influir en las expectativas”, afirmó.

Un impacto político antes que económico

Rubinstein remarcó que actualmente no existen condiciones para una crisis financiera derivada de este caso, ya que el Gobierno mantiene controlada la situación macroeconómica y aún falta tiempo para los próximos procesos electorales.

“La parte financiera está bastante dominada y no hay razones para pensar en una crisis cambiaria inmediata. Lo que existe es un desgaste político que puede ir acumulándose en la memoria de la sociedad”, señaló.

Para el ex funcionario, parte del electorado podría interpretar el episodio como una contradicción respecto del discurso anticasta impulsado por La Libertad Avanza.

“Hay gente que puede pensar que esto es una burla o que representa justamente aquello que el Gobierno prometió combatir. Eso puede tener consecuencias electorales más adelante”, indicó.

La inversión extranjera sigue siendo una deuda pendiente

Durante la entrevista, Novas mencionó informes recientes que ubican a la Argentina entre los países con menor recepción de inversión extranjera directa de la región. Rubinstein coincidió en que el país arrastra ese problema desde hace décadas.

“Argentina tiene una historia muy larga de baja inversión extranjera directa. No es algo que empezó ahora. Salvo algunos períodos puntuales, como parte de los años noventa o ciertos momentos del gobierno de Mauricio Macri, el ingreso de capitales productivos fue muy limitado”, explicó.

En ese sentido, consideró que episodios políticos como el caso Adorni tampoco contribuyen a mejorar el clima de negocios.

“El inversor extranjero busca previsibilidad y continuidad de políticas. Cuando aparecen dudas sobre la estabilidad política o sobre la continuidad de un rumbo económico, la reacción natural es esperar”, sostuvo.

Según Rubinstein, muchas empresas mantienen hoy una posición de “wait and see” frente a la Argentina.

“Hay una actitud de esperar a ver qué ocurre después de las elecciones. El inversor quiere saber si habrá continuidad en las reglas de juego antes de tomar decisiones importantes”, agregó.

Críticas al optimismo de Caputo y Milei

La parte más contundente de la entrevista llegó cuando Rubinstein fue consultado por las recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, y del canciller Gerardo Werthein, quienes sostuvieron que en 2027 “la economía se llevará puesta a la política”.

El economista rechazó esa afirmación y cuestionó duramente al oficialismo.

“No saben qué va a pasar. Hablan de un futuro que nadie puede prever. Hay una actitud de fanfarronería que se contagió desde Milei hacia distintos funcionarios”, disparó.

Rubinstein consideró que la evolución económica será un factor importante, pero no el único elemento capaz de definir el escenario electoral.

“La inflación probablemente siga baja, el riesgo país podría bajar y eso ayudará al Gobierno. Pero las elecciones no se explican solamente por variables económicas. También pesan factores políticos, sociales y culturales”, afirmó.

Y concluyó: “Puede ocurrir exactamente lo contrario de lo que dicen. Si se produce un hecho político fuerte que cambie las preferencias de la población, la política puede terminar llevándose puesta a la economía. Nadie lo sabe hoy”.

De esta manera, el ex viceministro planteó una mirada cautelosa sobre el futuro argentino y advirtió que, más allá de los indicadores económicos, la credibilidad institucional y la confianza política seguirán siendo variables determinantes para el rumbo del país.

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