Gabriel Rubinstein: “La economía está lánguida y hay un problema generalizado en la industria argentina”

En diálogo con Antonio Novas, en el programa Personalmente de FM Estudio 2, Rubinstein planteó que la economía atraviesa una situación “mixta”: destacó la desaceleración de la inflación, pero cuestionó el nivel de actividad y la situación de distintos sectores productivos.

“La economía está lánguida”, sostuvo el economista, al señalar que el crecimiento se ubica muy por debajo del potencial que, a su criterio, podría alcanzar el país.

Críticas al nivel de actividad y a la industria

Rubinstein sostuvo que, pese al crecimiento de sectores como Vaca Muerta, la minería y la economía del conocimiento, la actividad general no logra despegar.

Según su análisis, la economía argentina estaría creciendo en torno al 1% o 1,5% anual, lejos de un crecimiento del 6% que considera posible bajo otras condiciones.

Uno de los principales focos de preocupación que marcó fue la industria.

“Hay un problema generalizado en la industria argentina”, afirmó, y cuestionó la idea de que las dificultades estén concentradas únicamente en algunas empresas.

En ese sentido, aseguró que existe alta capacidad ociosa y que numerosos sectores industriales registran fuertes caídas en sus niveles de producción.

También mencionó las dificultades que atraviesa la construcción y vinculó el bajo nivel de actividad con problemas sobre el empleo, los salarios y el consumo.

“La actividad anda mal y genera problemas de empleo, genera problemas de miedo a perder el empleo”, explicó.

El dólar y el precio relativo

Consultado sobre qué debería hacer el Gobierno si la actividad continúa debilitándose, Rubinstein sostuvo que, desde su perspectiva, sería necesario modificar el precio relativo del dólar.

“Argentina necesitaría cambiar el precio relativo del dólar. Tendría que ser 20 o 30% más alto”, afirmó, aunque consideró poco probable que el Gobierno avance en esa dirección.

Para el economista, el tipo de cambio constituye uno de los elementos centrales para entender las dificultades que atraviesan actualmente algunos sectores productivos.

La posibilidad de una crisis cambiaria

Uno de los momentos centrales de la entrevista se produjo cuando Novas le preguntó si existe riesgo de una situación similar a la de 2001 ante la salida de dólares, las dificultades financieras y el escenario cambiario.

Rubinstein hizo una aclaración respecto de los datos sobre el ahorro en dólares. Explicó que los US$3.300 millones mencionados corresponden a una mayor preferencia por ahorrar en moneda estadounidense, y no necesariamente a una salida de depósitos bancarios.

“No es que la gente está sacando la plata de los bancos”, aclaró.

Sin embargo, advirtió sobre un escenario diferente que podría producirse en 2027 si aumentara la incertidumbre política y económica.

A su entender, una eventual pérdida de confianza podría generar una fuerte demanda de dólares y poner presión sobre las reservas del Banco Central.

“Podemos tener una crisis cambiaria de magnitud el año que viene”, afirmó.

Rubinstein explicó que una crisis cambiaria podría producirse si los ahorristas buscaran convertir masivamente sus pesos a dólares y el Banco Central no tuviera suficientes divisas para atender esa demanda.

¿Cepo o corralito?

Ante la comparación con la crisis de 2001, Rubinstein diferenció un eventual cepo cambiario de un corralito bancario.

Explicó que el corralito de 2001 estuvo vinculado a las restricciones para retirar dinero de los bancos, mientras que un cepo apunta principalmente a limitar el acceso al mercado cambiario.

Según el economista, en un escenario de fuerte presión sobre el dólar podría ampliarse considerablemente la brecha entre el tipo de cambio oficial y los dólares negociados en mercados paralelos.

Rubinstein planteó incluso un escenario hipotético en el que una crisis cambiaria pudiera producirse durante el proceso electoral de 2027, si aumentara la incertidumbre sobre el resultado político.

Las reservas, el FMI y Estados Unidos

Otro de los puntos abordados fue la capacidad del Gobierno para enfrentar una eventual corrida cambiaria.

Rubinstein cuestionó el nivel de reservas propias del Banco Central y sostuvo que las reservas netas continuarían siendo negativas.

También puso bajo análisis el papel que podrían jugar eventuales mecanismos de asistencia financiera de Estados Unidos.

Según su interpretación, una cosa sería una asistencia destinada a atravesar una elección de medio término y otra diferente sería respaldar financieramente una eventual transición de gobierno, debido al riesgo que podría asumir Estados Unidos.

En ese contexto, consideró que el Gobierno tendría herramientas limitadas para enfrentar una corrida de gran magnitud.

La inflación, la principal señal positiva

A pesar de sus críticas al nivel de actividad, Rubinstein destacó un dato que considera favorable: la evolución de la inflación.

“El único buena noticia es que la inflación puede ir teniendo a la baja de a poco”, señaló.

Su escenario combina, de esta manera, una inflación que podría continuar desacelerándose con una economía que presenta dificultades para crecer y una industria que, según su diagnóstico, atraviesa un período particularmente complejo.

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