En diálogo con Antonio Novas en el programa Personalmente, por FM Estudio 2, el dirigente industrial sostuvo que la escalada de tensión entre ambos países pone en riesgo décadas de integración productiva y comercial.
«No somos conscientes de realmente lo que implica esto que está sucediendo», afirmó al comenzar la entrevista.
«Brasil es nuestro principal socio comercial»
De Mendiguren recordó que la integración con Brasil fue una política de Estado sostenida durante décadas y remarcó que ambos países lograron construir cadenas productivas complementarias que fortalecieron la competitividad regional.
«Siempre creí en la necesidad de una integración regional, especialmente con Brasil», señaló, al recordar las misiones comerciales conjuntas impulsadas durante la crisis de 2001 y las iniciativas desarrolladas posteriormente entre empresarios y gobiernos de ambos países.
El empresario destacó que el intercambio bilateral llegó a rondar los 40.000 millones de dólares y puso como ejemplo el desarrollo conjunto de la industria automotriz.
«En 2023 la industria automotriz argentina alcanzó un récord de producción y de exportaciones a Brasil», afirmó, al mencionar además inversiones realizadas por terminales como Fiat y Volkswagen orientadas al mercado brasileño.
«No se puede ir a otro país a insultar a su presidente»
Durante la entrevista, De Mendiguren cuestionó con dureza la actitud del presidente Javier Milei en su reciente visita a Brasil y consideró que el conflicto diplomático puede afectar la confianza construida entre ambos países.
«No podés ir a un país a insultar al presidente de ese país porque también estás ofendiendo a los brasileños que lo votaron», sostuvo.
A su juicio, la situación representa «un tema de una magnitud y una gravedad enorme», tanto desde el punto de vista diplomático como desde el impacto económico e industrial.
El temor a represalias comerciales
Consultado sobre las posibles consecuencias para la industria argentina, el ex titular de la UIA recordó antecedentes de restricciones comerciales aplicadas por Brasil durante otros conflictos bilaterales.
«Brasil sabe poner represalias en las fronteras. Ya hemos vivido situaciones en las que se demoraban camiones y se generaban enormes costos para las empresas», explicó.
En ese contexto, advirtió que un enfriamiento de la relación política podría traducirse en obstáculos para el comercio exterior.
«Sí, puede haber problemas», respondió al ser consultado sobre el impacto potencial de la crisis diplomática.
La industria automotriz, entre las más expuestas
De Mendiguren remarcó que la integración productiva entre ambos países va mucho más allá de la compraventa de vehículos.
Explicó que existen acuerdos mediante los cuales determinadas plataformas y autopartes se fabrican exclusivamente en Argentina, mientras que otras se producen en Brasil, conformando una cadena regional de producción.
«La integración es muy importante. Hay modelos que se producen solamente en Argentina para abastecer al mercado brasileño y viceversa», indicó.
«Todavía no se puede cuantificar el daño»
Aunque evitó hacer estimaciones concretas, el dirigente industrial sostuvo que aún es prematuro medir las consecuencias económicas del conflicto.
«No se ha podido cuantificar la magnitud del daño. Vamos a esperar la reacción de Brasil y ojalá no haya represalias comerciales», expresó.
Asimismo, consideró que el Gobierno busca recuperar protagonismo político mediante confrontaciones que, según su opinión, terminan profundizando la división social y generando incertidumbre económica.
«Es gravísimo»
Sobre el cierre de la entrevista, De Mendiguren insistió en que nunca había observado un nivel de tensión semejante entre ambos países desde el retorno de la democracia.
«Esto lo empezó Alfonsín junto con Sarney. Hemos pasado muchas tensiones y diferencias, pero este nivel era inimaginable», concluyó, al advertir que extender el conflicto diplomático al principal socio comercial de la Argentina «es gravísimo».
