Juan Belikow analizó el acuerdo entre Estados Unidos e Irán y aseguró: “Es muy difícil decir que Washington ganó la guerra”

Las declaraciones de Donald Trump sobre un supuesto acuerdo de paz con Irán generaron repercusiones en todo el mundo. Sin embargo, para el analista internacional Juan Belikow, la situación dista mucho de representar el final del conflicto en Medio Oriente.

Entrevistado por Antonio Novas en FM Estudio 2, el profesor titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Buenos Aires explicó que lo anunciado por Washington no constituye una paz definitiva, sino apenas un entendimiento preliminar.

“La guerra no terminó. Por ahora lo que tenemos es un acuerdo previo para firmar un memorando de entendimiento que llevaría a negociar un fin del conflicto dentro de 60 días. Estamos muy lejos de poder decir que llegamos al final”, señaló.

El Estrecho de Hormuz, en el centro de la disputa

Belikow sostuvo que el principal punto de tensión sigue siendo el control del Estrecho de Hormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.

Según explicó, Irán continúa reclamando el cobro de tasas a los barcos que atraviesan la zona, mientras que Estados Unidos pretende garantizar la libre navegación. Incluso reveló que en las últimas horas se registraron incidentes con embarcaciones petroleras.

“Lo que está en discusión es quién cobra por la seguridad del tránsito marítimo. En los hechos, los barcos van a seguir pagando algún tipo de tasa, sea a Irán o a Estados Unidos”, afirmó.

“Estados Unidos ganó batallas, pero no la guerra”

Durante la entrevista, Novas citó un reciente análisis publicado por el diario The New York Times que planteaba que Trump había sufrido una derrota política y estratégica. Consultado al respecto, Belikow coincidió en parte con esa evaluación.

“Por lo pronto, no la ganó. Una cosa es ganar batallas y otra ganar la guerra”, explicó.

El especialista reconoció que las fuerzas estadounidenses lograron destruir parte de la infraestructura militar convencional iraní, pero remarcó que la capacidad operativa del país persa permanece prácticamente intacta.

“Las lanchas rápidas, los drones marinos y gran parte de los sistemas no convencionales siguen funcionando. Además, muchos de los lanzadores de misiles que se creía destruidos simplemente quedaron enterrados y están siendo recuperados”, aseguró.

Los objetivos estratégicos que no se habrían cumplido

Belikow enumeró los principales objetivos que Washington había planteado al inicio de la ofensiva y sostuvo que ninguno de ellos fue alcanzado plenamente.

Entre ellos mencionó:

El cambio de régimen en Irán.

La eliminación de la capacidad nuclear.

La destrucción del programa misilístico iraní.

La reducción de la influencia regional de Teherán.

Respecto del programa nuclear, consideró que cualquier acuerdo sobre el uranio enriquecido tendría un impacto limitado.

“Se puede retirar parte del material enriquecido, pero el conocimiento científico, los técnicos y la capacidad tecnológica siguen estando ahí. Eso se puede reconstruir en poco tiempo”, afirmó.

También señaló que las instalaciones subterráneas donde se almacenan materiales sensibles fueron reforzadas durante el conflicto, dificultando cualquier intento futuro de neutralizarlas mediante operaciones militares.

Irán, fortalecido como potencia regional

Uno de los puntos más contundentes del análisis de Belikow fue su evaluación sobre el equilibrio de poder en Medio Oriente tras el conflicto.

A su entender, Irán logró demostrar que puede desafiar a Estados Unidos y a sus aliados regionales mediante nuevas formas de combate, especialmente a través del uso masivo de drones.

“Irán ha demostrado que puede perforar sistemas de defensa extremadamente sofisticados utilizando ataques de enjambre con drones de bajo costo”, explicó.

Además, sostuvo que Teherán consiguió exhibir la vulnerabilidad de varios aliados estratégicos de Washington en la región, entre ellos Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán.

Según el académico, la eventual reducción de la presencia militar estadounidense podría incluso reforzar la posición iraní.

“Lo que emerge de esta situación es una potencia regional indiscutida. Y esa potencia regional hoy es Irán”, sostuvo.

Una negociación abierta y un desenlace incierto

Sobre el cierre de la entrevista, Belikow insistió en que el escenario sigue siendo extremadamente volátil y que las próximas semanas serán determinantes para saber si las negociaciones logran consolidarse.

Mientras tanto, consideró prematuro hablar de victoria para cualquiera de las partes.

“En este contexto, decir que Estados Unidos ganó la guerra es muy difícil”, concluyó.

La entrevista se produjo en medio de una creciente expectativa internacional sobre el futuro de las relaciones entre Washington y Teherán y sobre el impacto que cualquier acuerdo pueda tener en la estabilidad política y económica de Medio Oriente.

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