El economista, docente universitario de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) y ex representante permanente de Argentina ante el MERCOSUR y la ALADI, Mariano Kestelboim, afirmó que la evolución de la recaudación tributaria se convirtió en la principal variable para evaluar la sostenibilidad del programa económico del presidente Javier Milei.
Durante una entrevista con Antonio Novas en el programa Personalmente, de FM Estudio 2 Pilar, el especialista explicó que el equilibrio fiscal que exhibe el Gobierno depende cada vez más de una reducción del gasto que, según su análisis, ya no tendría margen para profundizarse.
«La caída de la recaudación es importante para entender la dinámica porque el Gobierno ha exhibido continuamente el resultado fiscal equilibrado e incluso superavitario como su principal logro de gestión», señaló.
Los impuestos que más cayeron
Kestelboim detalló que los principales tributos registraron una fuerte contracción en términos reales durante el primer semestre.
Según explicó, comparando el primer semestre de este año con igual período de 2023 y descontando el efecto de la inflación:
- El IVA cayó un 14%.
- El Impuesto a las Ganancias retrocedió 11%.
- El Impuesto al Cheque disminuyó 5%.
A su entender, estos tres gravámenes explican cerca del 90% de la recaudación nacional, por lo que su comportamiento resulta determinante para las cuentas públicas.
«La motosierra ya no alcanza»
El economista sostuvo que la reducción del gasto permitió compensar hasta ahora la pérdida de ingresos fiscales.
«El Gobierno pudo financiar esa caída de la recaudación con la motosierra», afirmó.
Sin embargo, consideró que ese mecanismo comienza a mostrar límites.
Recordó que durante los primeros meses de gestión hubo fuertes recortes sobre jubilaciones, salarios del sector público, universidades nacionales, despidos de empleados estatales, paralización de la obra pública y reducción de transferencias a las provincias.
«Ya no puede seguir recortando el gasto con la misma velocidad que al principio de la gestión», advirtió.
El riesgo de volver al déficit fiscal
Consultado por Novas sobre qué significa un eventual resultado fiscal deficitario, Kestelboim explicó que se produce cuando los ingresos del Estado dejan de alcanzar para cubrir sus gastos.
«Es como en un hogar donde lo que entra ya no alcanza para pagar todas las obligaciones», ejemplificó.
En ese escenario, indicó que el Gobierno tendría menos herramientas para mantener el equilibrio presupuestario, debido a que muchas partidas ya fueron ajustadas durante el primer año de gestión.
«Como no puede recortar mucho más y los ingresos siguen cayendo, es probable que el resultado fiscal empiece a mostrar déficit», sostuvo.
Dólar, mercado e inflación
Para Kestelboim, un deterioro de las cuentas públicas podría modificar las expectativas de los inversores.
Explicó que los operadores financieros siguen de cerca el resultado fiscal y que una pérdida del superávit podría provocar una salida de inversiones.
«Eso, sumado a un período preelectoral, puede generar mucho nerviosismo en el mercado cambiario», afirmó.
Según su análisis, ese escenario podría traducirse en una aceleración del tipo de cambio y, posteriormente, en un nuevo incremento de la inflación.
La principal amenaza para el programa económico
El economista consideró que el descenso de la inflación constituye hoy el principal activo político del Gobierno nacional, pero advirtió que ese logro depende en buena medida de conservar la confianza sobre el equilibrio fiscal.
Por esa razón, concluyó que la persistente caída de la recaudación podría transformarse en el factor que comprometa la continuidad del esquema económico.
«Ahí es donde se produce el quiebre, el posicionamiento crítico», concluyó Kestelboim durante la entrevista con FM Estudio 2 Pilar.
