Nicolás Trotta presentó un “índice de vulnerabilidad familiar” y advirtió sobre un deterioro sostenido de la situación social

El diputado nacional y ex ministro de Educación Nicolás Trotta anunció la creación de un nuevo “Índice de Vulnerabilidad Familiar”, una herramienta elaborada junto a equipos técnicos y académicos que busca medir el impacto económico y social sobre los hogares argentinos más allá de los indicadores macroeconómicos tradicionales.

En diálogo con Antonio Novas en FM Estudio 2 Pilar, Trotta explicó que el indicador se construye a partir de cinco variables centrales: inflación federal, evolución de los ingresos de los trabajadores, creación o destrucción de empleo, creación o cierre de empresas y niveles de endeudamiento y morosidad de las familias.

“El índice lleva diez meses consecutivos de desmejoramiento para las familias argentinas”, afirmó el dirigente, quien sostuvo que el valor actual se ubica en 5,1 sobre una escala de 10, “donde 10 representa una situación de colapso”.

Trotta aclaró que la medición no busca reemplazar al INDEC, sino complementar la lectura oficial de la economía con datos que reflejen “la realidad cotidiana de las familias”. Según explicó, el componente inflacionario del índice se construye tomando datos de distintas provincias, como Córdoba, Neuquén y la Ciudad de Buenos Aires, debido a que —según señaló— el actual IPC nacional “subestima el peso de los servicios públicos”.

“El gobierno postergó la actualización metodológica del INDEC que impulsaba Marco Lavagna, y eso hizo que nosotros empezáramos a trabajar con índices provinciales para construir un IPC federal”, sostuvo.

Durante la entrevista, el ex ministro remarcó que el principal foco de alarma hoy está puesto en el endeudamiento y, especialmente, en el crecimiento de la morosidad. “Estamos en el punto más elevado de toda la serie histórica desde que el Banco Central comenzó a medirla en 2010”, advirtió.

Trotta vinculó ese fenómeno con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios desde el inicio del gobierno de Javier Milei. Según indicó, los trabajadores estatales acumulan una caída cercana al 20% en su capacidad de compra, mientras que los empleados privados registran una pérdida aproximada del 5%.

“El peor momento se dio al comienzo de la gestión, después de la devaluación del 118%, cuando diciembre, enero, febrero y marzo fueron meses de altísima inflación y muy regresivos para los ingresos”, afirmó.

Consultado sobre cómo se ponderan las distintas variables del índice, Trotta explicó que el trabajo fue desarrollado por un equipo de economistas y sociólogos que diseñó una matriz técnica basada exclusivamente en datos públicos nacionales y provinciales.

“Lo importante es poder construir una serie objetiva y sostenida en el tiempo, que permita tener una fotografía integral de la situación social y económica”, señaló.

El dirigente adelantó además que el próximo informe podría mostrar un deterioro aún mayor, ya que los datos actualmente publicados corresponden a febrero y todavía no reflejan plenamente el impacto de marzo, mes que definió como “de pico inflacionario y de mayor inestabilidad macroeconómica”.

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