Volvió el Club del Trueque a Pilar: alimentos, deudas y una postal de la crisis que atraviesan los barrios

Ana Barreto, dirigente local de Libres del Sur, contó en Agenda Propia cómo fue el primer encuentro realizado en Villa Astolfi y anticipó una nueva jornada para este sábado. “La gente fue a buscar alimentos”, aseguró.

En diálogo con Diego Schejtman y Patricia Alba, conductores de Agenda Propia por FM Estudio 2, Ana Barreto, dirigente local de Libres del Sur, repasó la experiencia del primer encuentro realizado el sábado pasado en la Sociedad de Fomento de Villa Astolfi y adelantó que la iniciativa tendrá continuidad.

Según explicó Barreto, el espacio surgió a partir de una propuesta de vecinos que participan de las asambleas barriales de la organización. La idea fue generar una feria donde las personas pudieran intercambiar productos sin necesidad de utilizar dinero.

La respuesta fue inmediata. El grupo de WhatsApp creado para organizar la actividad ya supera los 85 integrantes, mientras que unas 50 personas habían reservado un puesto para la primera jornada. Allí se intercambiaron principalmente prendas de vestir, calzado, accesorios, juguetes y plantas.

Pero hubo algo que llamó especialmente la atención de los organizadores: la mayor demanda estuvo puesta en los alimentos.

“Fue a buscar alimentos, y es lo que faltó. Había mucha demanda de alimentos”, relató Barreto durante la entrevista. Incluso, antes del encuentro, algunos vecinos ya habían planteado la posibilidad de intercambiar productos como pantalones, plantas o artículos del hogar por harina, azúcar o yerba.

Un nuevo encuentro y un sistema de tickets

La experiencia del primer sábado llevó a los organizadores a modificar algunos aspectos de la propuesta. El próximo encuentro será este sábado, desde las 14, nuevamente en la Sociedad de Fomento de Villa Astolfi, aunque tendrá una duración menor para facilitar la participación de quienes deben trasladarse desde otros barrios.

Además, Barreto anticipó que están trabajando en un mecanismo para incorporar alimentos al sistema de intercambio.

La idea es implementar un sistema de tickets: quienes lleven productos recibirán una determinada cantidad de tickets y los alimentos disponibles tendrán asignado un valor para poder retirarlos. “Vamos a ver si funciona y cómo sale, pero es la idea para este próximo encuentro”, explicó.

La intención, además, es que el Club del Trueque no quede limitado a un único punto de Pilar. Desde la organización proyectan convertirlo en una propuesta itinerante, que pueda recorrer distintos barrios.

Entre los lugares que analizan aparecen la zona de Tribarrial y otros sectores donde ya existen espacios comunitarios. Barreto explicó que la decisión responde también a la necesidad de evitar que las personas tengan que trasladarse grandes distancias cargando los productos que llevan para intercambiar.

Historias detrás de los puestos

Más allá de los intercambios, la primera jornada permitió a los organizadores conocer de cerca distintas situaciones familiares.

Barreto contó el caso de una mujer de San Alejo cuyo esposo había sido sometido a una operación y que, junto con su hija, intenta sostener la economía familiar. Según relató, la mujer también manifestó dificultades para acceder a una medicación que necesita y que no puede comprar.

También hubo historias con un desenlace positivo. Algunos participantes vendieron o intercambiaron rápidamente todo lo que habían llevado y se retiraron antes de que terminara la jornada.

Entre ellos, Barreto mencionó a un matrimonio: el hombre es carpintero y su esposa llevó frascos con alimentos caseros. “Había vendido todo, estaba súper feliz”, contó la dirigente.

Endeudamiento, fiado y la búsqueda de alternativas

Para Barreto, el crecimiento de estas iniciativas está directamente relacionado con el deterioro de la situación económica de muchas familias.

Durante la entrevista, señaló que en las asambleas barriales comenzaron a aparecer con fuerza relatos vinculados al endeudamiento con tarjetas de crédito, billeteras virtuales y prestamistas informales.

Como ejemplo, contó el caso de una vecina que compró un lavarropas en diez cuotas de $160.000, lo que representa un costo total de $1,6 millones. Según explicó, la mujer recurrió a ese mecanismo porque no podía acceder a una tarjeta de crédito ni a otro tipo de financiamiento formal.

A esto se suma el tradicional sistema de fiado en los comercios de barrio. Según Barreto, algunos almacenes permiten que las familias retiren alimentos y otros productos de primera necesidad y luego cancelen las deudas con los ingresos que van obteniendo.

“Los alimentos y todos los artículos de higiene también, hay que comprarlos todos los días”, señaló.

“Lo que más nos piden es fideos, arroz y puré de tomate”

La dirigente de Libres del Sur sostuvo que las necesidades más básicas aparecen de manera permanente en los espacios comunitarios.

“Lo que más nos piden es eso, fideos, arroz, puré de tomate”, explicó. Según describió, para muchas familias la prioridad pasó a ser simplemente garantizar los productos necesarios para cocinar.

La posibilidad de incorporar alimentos al Club del Trueque busca responder precisamente a esa demanda que quedó expuesta durante la primera jornada.

La mirada política de Libres del Sur

En el tramo final de la entrevista, Barreto vinculó la situación social que describió con su mirada sobre el escenario político nacional.

La dirigente sostuvo que desde Libres del Sur trabajan en la construcción de un espacio amplio que reúna a sectores opositores al gobierno de Javier Milei. En ese sentido, afirmó que la organización formó parte de Fuerza Patria y que comenzó a articular con distintos sectores y distritos de cara al próximo año electoral.

Para Barreto, la situación que aparece en los barrios —desde la necesidad de alimentos hasta el endeudamiento— es una expresión de un deterioro económico que, según su mirada, requiere una respuesta política y social.

Mientras tanto, el Club del Trueque tendrá una segunda edición este sábado en Villa Astolfi y sus organizadores ya proyectan llevar la experiencia a otros barrios de Pilar.

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