Mientras los homicidios muestran una tendencia descendente, los suicidios continúan en aumento y alcanzaron niveles que encendieron las alarmas. El fenómeno volvió a poner en el centro de la discusión la situación de la salud mental en la Argentina y la necesidad de analizar qué está ocurriendo detrás de las estadísticas.
La licenciada y psicoanalista Andrea Aghazarian analizó el escenario durante una entrevista con Antonio Novas en el programa Personalmente, que se emite por FM Estudio 2, y sostuvo que el incremento de los suicidios no puede ser separado del contexto social y económico.
“Que los suicidios hayan llegado a un récord, no podemos ignorar el contexto”, planteó la especialista.
Para Aghazarian, explicar el fenómeno únicamente como una problemática “multifactorial” no alcanza. Consideró necesario identificar cuáles son las condiciones que se repiten y pueden contribuir a que una persona atraviese una situación extrema.
“Lo que tenemos que ver es cuál es el factor que se repite en los suicidios”, explicó.
Las deudas y la presión económica
Entre los elementos que observa como recurrentes en la actualidad, la especialista ubicó las dificultades económicas y, particularmente, el peso de las deudas.
“El tema de las deudas en esta época es una cosa recurrente. La carga de la deuda es recurrente”, señaló.
En ese sentido, planteó que el deterioro de las condiciones materiales de vida puede impactar directamente sobre el bienestar emocional de las personas y profundizar situaciones de angustia, aislamiento y desesperanza.
Pero Aghazarian advirtió que el problema atraviesa distintas generaciones y adquiere características particulares según la edad.
Adolescentes: soledad, vacío y falta de acompañamiento
Uno de los puntos que más preocupación genera, según explicó, es la situación de los adolescentes.
“En el caso de los adolescentes hay una sensación que nosotros vemos de vacío, de soledad”, sostuvo.
La especialista consideró que muchos jóvenes atraviesan situaciones de aislamiento y que, en algunos casos, existe una problemática familiar vinculada con la falta de tiempo y presencia de los adultos.
“Están muy solos”, afirmó.
Para Aghazarian, la atención sobre los adolescentes no debería concentrarse únicamente en cuestiones vinculadas con el rendimiento escolar.
“Es más importante cómo se siente un adolescente que cómo le va en el colegio”, explicó, al considerar que las dificultades académicas pueden ser una consecuencia del estado emocional que atraviesa el joven.
Por eso recomendó a las familias abrir espacios de diálogo y preguntar directamente cómo se sienten los chicos.
“No hay salud mental sin perspectiva de futuro”
Uno de los conceptos centrales de la entrevista fue la necesidad de recuperar una perspectiva de futuro.
“No hay salud mental sin perspectiva de futuro”, afirmó Aghazarian, al hacer referencia a un comunicado difundido por profesionales de la salud.
Desde su mirada, cuando una persona siente que no existen posibilidades de proyectarse hacia adelante, puede aparecer una situación de desesperanza que requiere intervención y acompañamiento.
La especialista cuestionó además cualquier enfoque que tienda a minimizar el problema.
“Hay que hacer lo contrario de lo que dice el Gobierno. No hay que minimizar”, sostuvo.
En su análisis, el aumento de los casos debe ser abordado desde diferentes ámbitos: sanitario, familiar, educativo y comunitario.
Qué hacer ante una situación de riesgo
Durante la conversación con Novas, Aghazarian también brindó recomendaciones para familiares y personas cercanas a alguien que atraviesa una situación de sufrimiento emocional.
El primer paso, explicó, es hablar y preguntar cómo se siente la persona.
También recomendó buscar asistencia profesional y acudir a los servicios de salud mental o a una guardia cuando sea necesario.
“Hay que acompañar”, remarcó, y señaló que ante una situación de riesgo no se debe dejar sola a la persona.
La especialista también destacó la importancia de que las escuelas incorporen espacios para hablar sobre salud mental y permitan detectar situaciones de sufrimiento entre los estudiantes.
El impacto en los adultos mayores
La problemática, sin embargo, no se limita a los jóvenes.
Aghazarian mencionó también situaciones protagonizadas por adultos mayores y recordó especialmente el caso de un matrimonio que había considerado quitarse la vida para evitar convertirse en una carga económica para sus hijos.
A partir de esa situación, dejó un mensaje dirigido especialmente a quienes pueden atravesar pensamientos similares.
“No hay peor carga que la tristeza, el vacío de perder un ser querido en una situación como esta”, expresó.
La especialista insistió en la necesidad de pedir ayuda y hablar de aquello que genera angustia, en lugar de atravesarlo en soledad.
El rol de la comunidad
Además de la intervención profesional, Aghazarian destacó el valor de los vínculos comunitarios.
Durante la entrevista contó que recibe mensajes de personas de distintas ciudades que buscan saber qué pueden hacer frente a esta problemática.
Como ejemplo, mencionó la posibilidad de organizar grupos de ciclistas u otras actividades presenciales que permitan recuperar espacios de encuentro.
“Todo contribuye. No es solución completa, pero sí puede ayudar”, explicó.
Para la especialista, generar comunidad, recuperar vínculos presenciales y construir espacios donde las personas puedan sentirse acompañadas puede convertirse en una herramienta importante de prevención.
Una advertencia para los hombres jóvenes
Otro de los aspectos señalados durante la entrevista estuvo relacionado con los varones jóvenes y la presión asociada al tradicional mandato de masculinidad.
Aghazarian sostuvo que existe un grupo de hombres que puede sentirse particularmente afectado cuando no logra cumplir con la expectativa histórica de ser el principal proveedor económico de su familia.
“El mandato de masculinidad histórico machista es el de proveer”, explicó.
Según la especialista, esa presión puede convertirse en una carga particularmente difícil en un contexto de dificultades económicas y laborales.
Por eso recomendó a los hombres “flexibilizar ese mandato” y evitar interpretar las dificultades económicas como un fracaso individual.
“No lo vivan como una falta de méritos personales”, pidió.
En cambio, planteó que muchas veces es el contexto económico el que impide temporalmente alcanzar determinados objetivos.
“No es algo que se carguen en lo personal porque eso es algo muy pesado para un hombre”, sostuvo.
Pedir ayuda es el primer paso
La conversación terminó con un mensaje de prevención y acompañamiento. Frente a pensamientos suicidas o una situación de riesgo, la especialista recomendó no atravesar el momento en soledad, hablar con alguien de confianza y recurrir a profesionales y servicios de salud.
En Argentina, ante una emergencia o riesgo inmediato, se debe acudir a una guardia o comunicarse con los servicios de emergencia. También existe la línea 135 de asistencia en crisis en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana de Buenos Aires.
El diagnóstico planteado por Aghazarian pone el foco más allá de las estadísticas: detrás de cada caso existe una persona atravesada por circunstancias particulares y, en muchos casos, una red familiar y comunitaria que puede desempeñar un papel fundamental.
La conclusión de la especialista apunta a una idea central: hablar, acompañar y pedir ayuda puede ser determinante frente a una situación de sufrimiento extremo.
