El mercado automotor argentino atraviesa un proceso de transformación que combina menor rentabilidad, sobrestock de vehículos, cambios tecnológicos y una fuerte apertura a nuevas marcas. En ese contexto, las concesionarias proyectan que durante 2026 se venderán alrededor de 520.000 vehículos, una cifra muy inferior al récord histórico de 960.000 unidades alcanzado en 2017.
El diagnóstico fue trazado por Sebastián Beato, presidente de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), durante una entrevista con Antonio Novas en el programa Personalmente, que se emite por FM Estudio 2.
Según Beato, el sector no atraviesa solamente una caída de ventas, sino un proceso de profunda transformación.
“Estamos en un cambio de tecnología, estamos yendo a la parte híbrida, híbrida enchufable y eléctrica”, explicó.
A ese proceso se suma la llegada de nuevas marcas al mercado argentino. De acuerdo con el titular de ACARA, actualmente existen 32 marcas nuevas que ingresaron al mercado en menos de un año o se encuentran próximas a hacerlo.
“Hay un remolino, hay como una turbulencia”, describió.
Sobran autos y cae la rentabilidad de las concesionarias
Uno de los principales problemas que enfrenta actualmente la red comercial es el nivel de stock.
Beato confirmó que existen aproximadamente 100.000 vehículos 0 km distribuidos entre terminales automotrices, importadores y concesionarios.
Ese volumen de unidades genera un escenario de fuerte competencia entre vendedores.
“Cuando sobran productos, entra en oferta. Cuando entra en oferta, baja la rentabilidad”, explicó.
El impacto no es menor para las concesionarias, que deben sostener estructuras de personal, locales y servicios con márgenes cada vez más reducidos.
“Cuando es baja la rentabilidad es costoso mantener estructura”, sostuvo el dirigente empresario.
Por ese motivo, las concesionarias comenzaron a buscar nuevas fuentes de ingresos para sostener sus negocios.
El nuevo modelo: vender servicios además de autos
Para Beato, el futuro de los concesionarios no estará exclusivamente vinculado con la comercialización de vehículos.
“El concesionario deja de ser compra-venta de autos o repuestos o planes de ahorro”, afirmó.
La idea, según explicó, es convertir a las concesionarias en verdaderos centros de servicios para el cliente.
La estrategia apunta a aprovechar el vínculo generado con el comprador para ofrecer servicios relacionados con el automóvil durante todo el ciclo de vida del vehículo.
La postventa aparece así como una de las principales herramientas para sostener la estructura comercial.
El presidente de ACARA explicó que este modelo permite que los vehículos vendidos regresen al concesionario para mantenimiento, reparaciones y otros servicios.
“Queremos que todos esos autos que podemos vender vuelvan a la concesionaria para poder trabajar en postventa”, señaló.
Preocupación por el empleo y las suspensiones
El nuevo escenario también tiene consecuencias sobre el empleo.
Consultado por Novas sobre la posibilidad de cierres de concesionarios y despidos, Beato reconoció que existen dificultades, aunque sostuvo que el sector intenta evitar una reducción significativa de sus equipos de trabajo.
“El tema del despido de gente en nuestro sector es muy complicado”, explicó.
Según señaló, formar un equipo de trabajo requiere tiempo y recursos, mientras que reducir una estructura también implica costos elevados.
Por ese motivo, algunas empresas comenzaron a recurrir a suspensiones y otras medidas antes que avanzar directamente con despidos.
“Se está tratando de sostener la gente”, afirmó.
La estrategia de ACARA consiste en impulsar la incorporación de nuevos servicios que permitan aprovechar las estructuras existentes y preservar puestos de trabajo.
2026: la venta de autos está 12% abajo
El escenario de este año tampoco es alentador.
Beato explicó que el mercado viene de atravesar años complejos, particularmente durante 2022 y 2023, afectados por restricciones y dificultades vinculadas con las divisas.
Luego, durante 2025, se produjo una recuperación importante.
Ese año terminó con aproximadamente 614.000 unidades patentadas, un nivel que llevó al sector a proyectar inicialmente un 2026 similar o incluso superior.
Sin embargo, la realidad fue diferente.
“Hoy estamos un 12% abajo”, afirmó Beato.
La expectativa actual es cerrar el año en torno a las 520.000 unidades.
El empresario consideró que ese nivel representa un mercado más realista para la Argentina y que no necesariamente debe interpretarse como un derrumbe permanente de la actividad.
“Argentina tiene que ser un mercado de 500.000, 600.000 unidades”, sostuvo.
La financiación aparece como la clave para recuperar ventas
Uno de los factores que podrían modificar el escenario es el acceso al crédito.
Para Beato, una eventual reducción de las tasas de interés, junto con una mejora de los salarios y de las condiciones de financiación, podría generar una recuperación de las ventas.
“Creemos que el aumento puede llegar a venir solo por la financiación”, afirmó.
Sin embargo, no anticipó una recuperación significativa durante los próximos meses.
La proyección de ACARA es que las ventas mensuales continúen ubicándose aproximadamente entre 44.000 y 45.000 unidades, lo que permitiría alcanzar las 520.000 unidades al cierre de 2026.
“Si vemos que vamos a continuar igual, con más o menos aproximadamente entre 44.000 y 45.000 unidades mensuales, para poder cerrar el año en 520.000”, explicó.
De las 960.000 unidades de 2017 a las 520.000 proyectadas para 2026
Durante la entrevista, Novas recordó uno de los momentos de mayor expansión del mercado automotor argentino: 2017.
Ese año se patentaron aproximadamente 960.000 vehículos, el récord histórico del país.
La cifra contrasta fuertemente con las 520.000 unidades que el sector espera comercializar durante este año.
Sin embargo, Beato puso en perspectiva aquella cifra récord.
“Fue un año de súper ofertas donde tampoco fueron rentables los negocios”, explicó.
Según el dirigente, el volumen de ventas no necesariamente implica rentabilidad para las concesionarias. En aquel momento, el sector compensaba parte de los márgenes reducidos mediante otros negocios, aunque la postventa todavía no tenía el peso que tiene actualmente.
Por eso consideró que un mercado de entre 550.000 y 600.000 vehículos anuales podría ser más sostenible para la Argentina.
“No es normal que un mercado de 45 millones de habitantes tenga un millón de autos al año en la venta”, afirmó.
La llegada de las marcas chinas y la apertura del mercado
Otro de los grandes cambios que atraviesa el sector es el ingreso de nuevas marcas y modelos, particularmente provenientes de China.
Novas planteó durante la entrevista cómo impacta esa apertura sobre la industria nacional.
Beato reconoció que genera presión sobre las empresas argentinas, aunque consideró que también obliga al sector a modernizarse y capacitarse.
Argentina, recordó, posee una posición relevante como productor de pick-ups.
“Argentina es el cuarto hub de pick-up del mundo”, destacó.
En ese sentido, sostuvo que la industria nacional debería profundizar su especialización en ese segmento y consolidarse como un país exportador de vehículos fabricados localmente.
“Una turbulencia” de marcas y tecnología
La apertura del mercado también genera un escenario de incertidumbre para los consumidores.
La llegada permanente de nuevos modelos y marcas dificulta, según Beato, la decisión de compra.
“Hoy a través de las redes sociales tenemos que mañana llega un auto nuevo”, explicó.
La oferta incluye vehículos híbridos, híbridos enchufables y eléctricos, además de modelos con nuevas tecnologías y prestaciones.
Ese fenómeno genera una competencia inédita entre marcas y puede llevar a los consumidores a postergar la compra a la espera de la llegada de un nuevo modelo o de mejores condiciones financieras.
“Todo ese conjunto es el que yo llamo que hoy estamos pasando, que hace la desaceleración”, resumió.
Un año para “reinventarse”
El diagnóstico final de Beato fue claro: 2026 no será un año positivo en términos de rentabilidad para las concesionarias.
“No es un año bueno para el sector”, afirmó.
Pero consideró que el proceso también puede servir para preparar a las empresas para un mercado más sostenible.
Capacitación, incorporación de nuevos servicios, reorganización de las estructuras y desarrollo de la postventa aparecen como las principales herramientas para atravesar el período.
El objetivo, según explicó, es llegar a 2027 con un modelo de negocio menos dependiente de la venta de unidades nuevas y más preparado para un mercado donde la competencia será cada vez mayor.
Mientras tanto, las concesionarias deberán enfrentar un escenario marcado por 100.000 vehículos 0 km en stock, menor rentabilidad, nuevas marcas, cambios tecnológicos y una demanda que todavía no logra recuperar los niveles de años anteriores.
El mercado automotor argentino, uno de los principales termómetros de la actividad económica, atraviesa así una transformación que podría redefinir el negocio de las concesionarias durante los próximos años.
