Lula y el fantasma Bolsonaro: el corresponsal Darío Pignotti advirtió que Brasil se encamina a una elección “de pronóstico cerrado”

En una entrevista con el programa Personalmente de FM Estudio 2 Pilar, el periodista y corresponsal de Página 12 en Brasil, analizó el escenario político brasileño de cara a las elecciones presidenciales del 4 de octubre. Según explicó, Luiz Inácio Lula da Silva y el bolsonarismo vuelven a enfrentarse en una disputa que podría definirse por un margen mínimo.

“Estamos ante una elección que enfrentará nuevamente a Lula con Jair Bolsonaro”, afirmó Darío Pignotti, aunque aclaró que el ex mandatario continúa detenido y que quien aparece hoy como principal rival es su hijo, el senador Flavio Bolsonaro.

Durante la charla con Antonio Novas, el periodista describió un panorama extremadamente polarizado y sostuvo que “el final es absolutamente abierto”. Según explicó, las encuestas muestran una pelea “cabeza a cabeza” entre Lula y el candidato del bolsonarismo, con una probable segunda vuelta el 25 de octubre.

“Brasil está dividido en tres grandes sectores”

Pignotti explicó que el escenario electoral brasileño está marcado por tres bloques claramente definidos: el lulismo, el bolsonarismo y un amplio sector independiente que todavía no tomó posición.

“El electorado brasileño está dividido, grosso modo, en tres grandes orientaciones”, señaló. Por un lado, mencionó al núcleo duro del Partido de los Trabajadores y de Lula; por otro, al bolsonarismo, fortalecido por las iglesias neopentecostales y por una intensa maquinaria digital.

“Las iglesias neopentecostales brasileñas actúan como verdaderos partidos políticos”, aseguró. Según relató, muchos cultos religiosos funcionan como espacios de “agitación y propaganda” a favor del ex presidente Jair Bolsonaro.

Para Pignotti, el tercer sector será determinante. “Ese grupo es el que va a desbalancear la elección, sea en favor de Lula o del bolsonarismo”, indicó.

El antecedente de 2022 y un nuevo balotaje ajustado

El corresponsal recordó que en las elecciones de 2022 Lula derrotó a Bolsonaro por menos de dos puntos porcentuales en un padrón de más de 155 millones de electores.

“No estamos diciendo que Lula le va a ganar al hijo de Bolsonaro, pero sí se avizora un balotaje de muy cerrado pronóstico”, advirtió.

Además, destacó otro dato clave: el alto nivel de abstención y voto en blanco en Brasil. “En 2022 rozó el 30%”, detalló, y sostuvo que ese fenómeno podría volver a tener un peso decisivo en la definición presidencial.

Los números económicos favorecen a Lula, pero las redes sociales cambian la percepción

Antonio Novas planteó durante la entrevista que, desde afuera, parecía esperarse una gestión más sólida y cómoda para Lula. Sin embargo, Pignotti explicó que existe una fuerte diferencia entre los indicadores económicos y la percepción social.

“Aquí, como en otros países de América Latina, la realidad y la percepción de realidad no suelen ser las mismas”, sostuvo.

El periodista enumeró varios indicadores positivos del gobierno brasileño: aumento del salario mínimo por encima de la inflación, caída del desempleo y recuperación de políticas sociales que habían sido eliminadas durante la gestión Bolsonaro.

“En los cuatro años de Bolsonaro no hubo un real de aumento del salario mínimo. En los tres años y medio de Lula, en todos los años el salario mínimo aumentó por encima de la inflación”, explicó.

También remarcó que el desempleo se encuentra “en el menor índice histórico, alrededor del 5 o 6%”.

“Entre el mundo real y el mundo del algoritmo evangélico hay una diferencia”

Para Pignotti, la explicación de la paridad electoral no pasa solamente por la economía, sino por el impacto de las redes sociales, los algoritmos y la influencia política de sectores religiosos.

“Entre el mundo real y el mundo del algoritmo evangélico hay una diferencia y esto influye mucho”, concluyó.

La entrevista dejó una definición clara: a cinco meses de las elecciones, Brasil vuelve a encaminarse hacia una disputa feroz entre el lulismo y el bolsonarismo, en un clima de polarización extrema y con un resultado todavía imposible de anticipar.

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