En una reciente entrevista concedida a Antonio Novas en el programa Personalmente, la científica y expresidenta del CONICET, Ana Franchi, pintó un panorama alarmante sobre la situación actual del sector científico en Argentina. Entre la caída abrupta de los salarios y la falta de presupuesto para investigar, Franchi advirtió que las consecuencias de este «freno» a la ciencia se sentirán durante las próximas décadas.
Salarios por debajo de la línea de flotación
Según detalló Franchi, los trabajadores del Estado han sufrido una pérdida del poder adquisitivo cercana al 40%, mientras que en el caso específico del CONICET, la caída ronda el 35% desde noviembre de 2023.
«Un becario doctoral, que es un profesional universitario que compite por su lugar, está cobrando en Capital Federal apenas por encima de un millón de pesos. Con lo que sale un alquiler, es imposible sostener una vida digna», señaló.
El nuevo «Éxodo Científico»
La consecuencia más directa de esta crisis es la fuga de cerebros. Franchi explicó que muchos investigadores jóvenes, de entre 30 y 35 años, están optando por:
- Emigrar a otros países con mejores condiciones.
- Pedir licencias sin goce de sueldo para trabajar en el sector privado.
- Abandonar la carrera científica ante el «maltrato» discursivo y salarial.
Sin embargo, lo que más preocupa a la especialista es la situación de los investigadores mayores de 40 años: «Cuando ellos se van o se jubilan prematuramente porque no tienen insumos para trabajar, se destruyen los grupos de trabajo. Eso es algo que no se recupera de un día para otro».
Ciencia argentina: de los satélites a la incertidumbre
Durante la charla, Franchi reivindicó los logros recientes del sistema científico nacional, como el desarrollo de vacunas propias, la puesta en órbita de satélites y la creación de kits diagnósticos durante la pandemia (mencionando el trabajo de la Dra. Andrea Gamarnik).
«No es solo el deterioro salarial, es no tener dinero para investigar. Frenar la ciencia hoy no es un problema que se termina en 2027; las consecuencias las vamos a ver en 2036 y 2045», sentenció, subrayando que la ciencia no solo aporta tecnología, sino que también aborda problemáticas sociales críticas como la pobreza y la educación.
Un futuro en pausa
La entrevista cerró con una reflexión de Antonio Novas, quien recordó con nostalgia los años en los que el país se «enorgullecía de las cosas que tenía» y miraba hacia adentro para construir soberanía. Por su parte, Franchi concluyó que el ataque a las ciencias sociales y humanas también es parte de un retroceso que hace al país «menos justo y equitativo».
