El avance del mar sobre ciudades costeras, la erosión de playas y el desplazamiento de poblaciones enteras por el cambio climático dejaron de ser una hipótesis lejana para convertirse en una realidad cada vez más visible. Así lo aseguró el especialista en geología costera Federico Isla durante una entrevista con Antonio Novas en el programa “Personalmente” de FM Estudio 2 Pilar.
Isla, investigador con décadas de experiencia en temas vinculados al aumento del nivel del mar y los procesos costeros, advirtió que el fenómeno ya afecta a distintas regiones del planeta y que incluso comienza a transformar sectores de la costa atlántica argentina.
“Lo que pensábamos que estaba viniendo ya está acá”, afirmó el científico al referirse a las consecuencias del calentamiento global y el incremento de tormentas severas.
“Hay países que podrían dejar de ser habitables”
Durante la charla, Isla explicó que uno de los puntos más críticos se encuentra en los grandes deltas del mundo, como el del Mississippi en Estados Unidos, donde está ubicada Nueva Orleans.
Según detalló, el problema no radica solamente en el aumento del nivel del mar producto del derretimiento de los hielos, sino también en la compactación del suelo causada por la extracción de agua y petróleo.
“No es tanto lo que sube el mar, sino cuánto baja la tierra”, explicó.
El especialista recordó que ya en los años 80 existían advertencias sobre este fenómeno en Holanda y otros países ubicados sobre deltas, donde la subsidencia del terreno agrava el impacto del ascenso del agua.
Además, mencionó que existen alrededor de 150 millones de personas expuestas a este problema en zonas bajas y costeras del planeta.
Isla participó entre 2017 y 2019 en mesas de trabajo del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), donde se analizaron proyecciones sobre el nivel del mar hacia el año 2100.
En ese marco, señaló que algunos pequeños estados insulares del Pacífico ya enfrentan un escenario crítico.
“Hay países donde ya no se puede vivir por las inundaciones”, sostuvo, al mencionar casos como Kiribati, Tuvalu y otros atolones del Pacífico afectados por tifones y crecidas permanentes.
La situación en Argentina: playas erosionadas y construcciones en riesgo
El geólogo también se refirió a la situación de la costa bonaerense y advirtió que algunas localidades del Partido de La Costa atraviesan problemas severos desde hace décadas.
“Muchas veces se construyó sobre las dunas y no se respetaron los 100 metros libres que establecía la ley”, indicó.
Según explicó, localidades como Las Toninas, Santa Teresita y Mar del Tuyú son algunas de las más comprometidas por la erosión costera y el impacto de las sudestadas.
A eso se suma otro factor: históricamente se utilizó arena de la playa para realizar construcciones, debilitando aún más la defensa natural de la costa.
“El incremento de las tormentas sudestadas es algo que ya estamos viendo. Este año tuvimos cuatro sudestadas en cuatro meses. Eso antes no sucedía”, afirmó.
Isla recordó que en 2014 la provincia de Buenos Aires intentó avanzar con la expropiación de más de 300 lotes ubicados en zonas críticas, aunque finalmente el proyecto no prosperó.
“Son precisamente los terrenos donde hoy se están cayendo construcciones”, remarcó.
Cómo será la costa atlántica dentro de 50 años
Consultado sobre cómo imagina el paisaje costero argentino dentro de medio siglo, el especialista fue contundente.
“Las playas van a seguir existiendo, pero en otros lugares”, sostuvo.
Y agregó: “Las zonas donde hoy hay grandes balnearios y construcciones van a estar muy comprometidas”.
Según explicó, el retroceso costero ya se observa no sólo en el Partido de La Costa, sino también en localidades del sur bonaerense como Monte Hermoso y Pehuencó.
“En algunos sectores la costa retrocedió hasta ocho metros”, señaló.
Para Isla, las obras de defensa costera y el repoblamiento artificial de arena pueden ayudar a mitigar el problema, aunque advirtió que la recurrencia de tormentas cada vez más intensas complica cualquier estrategia de recuperación.
“La mala noticia es que las tormentas son más frecuentes y más fuertes. No nos da tiempo”, aseguró.
Sobre el final de la entrevista, dejó una reflexión que sintetiza la preocupación de buena parte de la comunidad científica internacional:
“El cambio climático que pensábamos que estaba viniendo ya está acá. Y este año estamos viendo situaciones que sorprenden incluso a los científicos”.
